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4 de junio de 2020

 

Netflix se ha hecho con la propiedad del Teatro Egipcio de Hollywood, en

una polémica operación en la que no se ha revelado el precio de la

compra. El acuerdo, forjado durante más de un año, es el resultado del

intento de la plataforma de streaming de ser aceptada por la comunidad

cinematográfica en Hollywood, tener dónde proyectar sus films en la

capital del cine y optar así a los grandes premios con posibilidades reales.

 

Pero la compra del Teatro Egipcio ha contado con fuertes opositores como

las cadenas de exhibición tradicionales. AMC o Regal no lo han visto con

buenos ojos porque se oponen a las proyecciones públicas de sus films y

siempre han rechazado mostrarlos en sus salas. Los detractores de la

compra mantienen que, ahora, esta joya histórica, en su última etapa en

manos de la Cinemateca americana, estará sujeta a los caprichos de una

multinacional como Netflix. La realidad es que Netflix costeará el

mantenimiento del recinto y lo cederá a eventos especiales y diversos

estrenos y premieres.

 

Entre otras polémicas, también está confuso el marco legal de la compra

del local a la ciudad de Los Ángeles, que desde hace décadas tiene el

estatus de monumento. Sin embargo, con la adquisición de este, ahora

Netlfix cuenta un con lugar propio para mostrar sus películas en la

pantalla grande.

 

El teatro fue construido en 1922 por Sid Grauman, también dueño de otro

famoso local, el Teatro Chino. Y desde entonces ha sufrido muchos azotes

a lo largo del siglo XX como el terremoto sufrido en 1994 que destruyó

parte de su decorado egipcio y tuvo que ser comprado por más de un

millón de dólares a la ciudad por la United Artists Theatres. Luego fue

vendido a la American Cinematheque, que se hizo cargo de su gestión

hasta ahora. En los últimos años, el teatro ha necesitado mucha

inversión en arreglarlo y hacerlo funcional.

 

El recinto ha sido protagonista y testigo de la historia del cine y de

la época dorada de Hollywood con proyecciones pioneras como "Robin Hood"

de Douglas Fairbanks y que fue la primera premiere de la historia, "Los

diez mandamientos / The Ten Commandments", Cecil B. DeMille o "La

quimera de oro / The Gold Rush", de Charles Chaplin, entre muchas otras.

Además, es uno de los pocos cines que mantiene la forma tradicional de

proyectar con películas de nitrato.

 

El gigante del streaming se hizo el año pasado con el teatro París de

Nueva York para proyecciones especiales y eventos propios. Estos

movimientos han supuesto parte de la estrategia de Netflix para dar el

golpe definitivo a los premios más relevantes del cine, ya que las

cadenas de distribución exigen la ventana de 90 días en salas antes de

llegar a TV para optar a los galardones.

 

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