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16 de julio de 2021

 

¿Si existe alguien que me pueda intimidar? Nadie tiene ese poder. Es un

sentimiento que no me interesa". Nadie lo pondría en duda, pero aun así,

la actriz francesa Isabelle Huppert se aseguró de que quede muy claro

durante el "Rendez-vous" en su honor en Cannes, levantando ligeramente

la ceja izquierda y lanzando una mirada aniquiladora al autor de la

pregunta. Larga vida a la Reina.

 

La diva y musa de varias generaciones de cineastas galos y europeos

desembarcó muy complacida hace poco días en la Riviera Francesa, ya que

este magno festival es su casa: Su primera vez fue en 1975 con "Aloise";

triunfo como mejor actriz por "Violette Nozière" y de nuevo tres años

después, en 2001, por "La pianista". Su ultima vez en Competición fue

con "Franke", en el 2019. Huppert ha sido también Presidente del Jurado.

De este Festival es casi una especie de alter ego, muy popular, pero

siempre muy altiva. Irrefutablemente diva. En efecto, el encuentro con

los periodistas e invitados se asemeja un poco a una audiencia en la Corte.

 

La suya es una carrera, entre cine y teatro, tan admirable que se me

hace imposible una síntesis. "Mi mejor regalo es tener siempre la

posibilidad de elegir. Nunca lo hago en base a mis personajes. Lo que en

realidad me interesa es la visión del director, su construcción

subjetiva del personaje y cómo armarlo juntos", aseguró con su usual

sobriedad. "No hago distinciones entre la actuación para el teatro o

para el cine. Ambos son capaces de hacer creer al espectador en una

realidad partiendo de una ilusión", explicó.

 

De seguro, entre sus encuentros fundamentales sobresale aquel con

Michael Haneke. Huppert confirmó su amor en particular por "La

pianista": "Haneke es un genio de la precisión, quiere estar seguro de

que cada movimiento resulte auténtico. Da muchas indicaciones, pero no

dice mucho sobre cómo debemos actuar; una actitud que se adapta muy bien

a mí. Va mas allá de la confianza, es una especie de fe lo que debemos

sentir por el director", confesó. "Que si mi papel revela algo sobre mí

misma? No, jamás. Para mi lo que cuenta es el placer de crear mi

personaje, de construirlo. El cine es el lugar que logra hacer visible

lo invisible. Gozo del aquí y el ahora. No es una ocasión para indagar

sobre mí misma", aseveró.

 

Ninguna duda al respecto. Ni tampoco es de dudar si sufre de ansiedad

por su desempeño. "Todos los actores de teatro en el mundo son un poco

ansiosos. Yo no, particularmente. No porque sea insensible, pero así

estoy hecha. En el cine jamás tengo sentimientos negativos ni miedo

alguno. Por el contrario, siento grandes placeres", admitió.

 

Huppert hace buena rima con la precisión, por lo que a través de los

años, sobre todo en el cine, ha construido personajes que rozan lo

monstruoso.  "No los definiría monstruosos, sino fruto de situaciones

monstruosas que los vuelven así. Como actriz, me resulta mas fácil

representar la ambigüedad que la simplicidad", admitió.

 

Set y escenario, son lo mismo para ella: "En el teatro estás en contacto

con la platea. La química entre los actores mientras todo sucede es

única. Cada noche se crea un mundo que está en perpetuos cambios con

cada actuación y luego muere allí. Es efímero. En el cine creas en el

set algo permanente. No nace mientras actúas, sino después, en el

momento de la edición, del montaje final. Está todo en manos del

director". Definitivamente, debe ser muy divertido ver su reacción

cuando cortan alguna de sus escenas.

 

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