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2 de noviembre de 2016

Hasta ahora la ciencia se ha centrado en la anticoncepción femenina, al

ser las mujeres quienes llevan la principal parte de la gestación. Sin

embargo, es evidente que ellos también tienen su parte de

responsabilidad, y si existiera un anticonceptivo masculino, ellas no

quedarían embarazadas. Ahora sabemos de la suspensión de las

investigaciones sobre la inyección anticonceptiva masculina, por algunos

efectos secundarios, dice El Ciudadano.

 

Aunque el mundo aplaudía su 96% de eficacia en la prevención del

embarazo, científicos a cargo advirtieron que el método provocaba

algunos efectos secundarios que afectan la estabilidad emocional de los

hombres. Por ello, decidieron terminar con la investigación.

 

Elisabeth Lloyd, profesora en el Instituto Kinsey de Sexología, detalló

a CNN que “el 20% o el 30% de las mujeres que toman píldoras

anticonceptivas orales experimentan depresión y tienen que tomar

medicamentos para ello” y cuando los investigadores de la inyección

masculina evaluaron este aspecto en su método “terminaron este estudio

porque mostró que la depresión afectaba al 3% de los hombres” que la

probaron.

 

En el estudio -que fue co-patrocinado por las Naciones Unidas- fueron

incluidos 320 hombres, con edades entre los 18 y 45 años. Los hombres

aplicaron 1.ooo miligramos de una forma sintética de la testosterona y

200 milogramos de enantato de noretisterona. Según explicaron los

especialistas, cuando el cerebro procesa la información de la cantidad

de testosterona que posee en ese momento, deja de producir las propias,

lo que reduce la fertilidad y comprueba su eficacia.

 

Los resultados no fueron negativos. Los hombres que participaron del

estudio proporcionaron muestras de su semen para verificar el nivel bajo

de espermatozoides y se analizó si su efecto era reversible, dejando de

ser inyectados. Sin embargo, debido a los efectos secundarios como la

depresión y otros trastornos del ánimo, los investigadores decidieron

detener el estudio antes de lo previsto.

 

La eficacia de la inyección anticonceptiva masculina no fue suficiente

para alentar a los científicos a continuar adelante con la

investigación. Lo curioso es que la mayoría de las mujeres que consume

anticonceptivos actualmente presenta exactamente los mismos efectos

secundarios que significaron la suspensión de este método, sin que

aquello alerte a la comunidad científica. Una nueva muestra de las

desigualdades de género, que también se perpetúan desde la ciencia, y

que siguen poniendo sobre la mujer la responsabilidad esencial de evitar

 

el embarazo, cueste lo que les cueste.