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14 de noviembre de 2022

 

El actor mexicano Damíán Alcaza está convencido que el retraso del estreno de "¡Que viva México!", generado por un conflicto entre el director, Luis Estrada, y Netflix no afectará a su éxito. Hace más de una semana que los planes anunciados de un estreno en pocas salas dos semanas antes del lanzamiento de la película en la plataforma, todo ello este mes, se vinieron abajo, y por ahora no tiene una distribuidora para poder llegar a salas. Sin embargo, su protagonista, Alcázar, complice y amigo de larga data de Estrada, sigue confiando en su éxito, por su proximidad al mexicano medio. "Ahí nos vamos a ver reflejados todos. Aunque no quieras verte y aunque cierres los ojos, estás ahí. También es una película formidable porque la puedes ver tres, cuatro veces y hasta cinco, y vas a sacar conclusiones diferentes. Ésa es la creatividad de mi amigo Luis Estrada", dijo el internacional actor.

Estrada siempre ha tenido fama de empecinado, de no acobardarse ante nada ni nadie, y ahora vuelve a demostrarle enfrentando nada menos que a la más importante plataforma del mundo, Netflix. La compañía, como suele hacerlo con todos los creadores establecidos que trabajan en su seno, le financió "¡Que viva México!" sin meterse en el guión o la realización, pero imponiendo su condición habitual, ser dueños del producto final. Luis Estrada, además, planteó que él quería al menos un estreno en salas (algo excepcional en Netflix) similar al de "Bardo", de González Iñárritu, pero parece que el número de pantallas que le proponían no le pareció suficiente. Finalmente, llegaron a un acuerdo, y le vendieron los derechos de la película en salas.

"Nos entusiasma trabajar con el maestro Luis Estrada en su nueva película. No obstante, en las últimas semanas el director y productor ha expresado su interés en implementar una estrategia de distribución distinta a la pactada. Queremos honrar dicha visión, por lo que hemos acordado revertirle los derechos de la película", dijo el servicio de streaming en un comunicado.

De esta manera, "¡Que viva México!" podrá tener un lanzamiento amplio en cine. Hay que recordar que la mayoría de las cintas de Estrada, como "La ley de Herodes", "La dictadura perfecta" y "El infierno" disfrutaron de una exitosa andadura comercial, pero su nuevo trabajo difiere en metraje: dura tres horas y ello puede limitar el interés de distribuidores y exhibidores. El caso es que a más de una semana de que se conociera el cambio de planes, nada se sabe de con quién y cuándo se estrenará el film. Lo que sí que parece claro es que tras un tiempo no difundido en cines, Netflix está dispuesta a incluir el film en su catálogo, ya entrado el año que viene.

Mientras, Alcázar esta felix de que "¡Que viva México!" pueda verse en todo el mundo. "El cine no va a desaparecer como el teatro no ha desaparecido ni va a desaparecer. Es una manifestación. Ya puedes hacer una película con tu iPhone, si quieres, la puedes hacer. Hay futuro, sí. Que ahora, en el presente, son las plataformas, también es maravilloso, porque puedes ver una película como ésta, ya no la van a ver 300 000 en México, y a esperar otros 10 000 en festivales. Ahorita la van a ver 300 millones, si es posible, porque ya está ahí en una plataforma que proyecta decididamente lo que se está haciendo en cada rincón de la Tierra; eso está padrísimo. Ése es el presente del cine", cuenta a Quién.

"¡Que viva México!" es una saga familiar, la de los Reyes. Con el objetivo de escuchar la lectura del testamento de su abuelo recientemente fallecido, Pancho (Alfonso Herrera) y su esposa Mari (Ana de la Reguera) –una pareja de whitexicans con la vida aparentemente resuelta– viajan junto a sus dos hijos al pueblo minero de donde él es originario para descubrir que el difunto lo nombró como su heredero universal. El regreso a casa le permite a Pancho reencontrarse con todos los integrantes de su familia, entre sus papás, su abuela, sus hermanos, cuñados y sobrinos; mientras que su esposa e hijos conocen el verdadero origen del personaje y las intenciones nada buenas de su parentela.

Junto a Herrera y De la Reguera, los principales intérpretes son Damián Alcázar y Joaquín Cosío, cada uno asumiendo tres personajes diferentes.

"Cada sexenio, cada vez que hacemos una película, él trata el tema de las circunstancias actuales, en cada periodo. En este caso, el target al cual teníamos que atinarle era a la gente. Intentamos por ahí todas las posibilidades de crítica hacia el presidente, pero te doblas porque hay muy pocas. Es empecinado, sí; es combativo, sobre todo con los medios, sí; con el poder judicial, sí. Pero tú lo ves centrado. Sin embargo, lo hace Luis y lo hace muy bien", dice Alcázar.

"Lo principal que me dijo Luis -añade- fue: ‘Vamos contra el intolerante, el clasista, el racista, el envidioso, el que es ególatra'. Con la desintegración de la familia y (ésa) es la desintegración del país. La familia (tanto la de la historia, como el concepto) es un espejo".

 

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