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10 de septiembre de 2021

 

Alguien salta al agua: una, dos… hasta tres misteriosas figuras humanas.

Una gran tela las envuelve, las atrapa y dificulta sus maniobras

natatorias: luchan por sobrevivir, por huir, sin soltar esa enorme vela

de barco que arrastran consigo, como un preciado tesoro. De esta manera,

en plena acción –confusa, veloz y hermosa– comienza la película española

"Eles transportan a morte", primer largometraje que firma el dúo

artístico formado por la compostelana Helena Girón y el canario Samuel

M. Delgado, autores de numerosas performances, instalaciones artísticas

y cortos previos. El film (dialogado en gallego) se ha presentado en la

Settimana della Critica de la Mostra de Venecia (y se proyectará después

en la sección Zabaltegi de San Sebastián).

 

La trama de esta película transcurre en un año que cambió el curso de la

Historia: 1492, fecha del descubrimiento de América. En aquella

expedición hacia lo entonces desconocido, unos hombres (no precisamente

santos, pues se reclutaron presos para ese incierto viaje a los confines

del mundo, encarnados por Xoán Reices, Valentín Estévez y David

Pantaleón) saltan al mar, en Canarias, desde las carabelas capitaneadas

por Cristóbal Colón, llevando consigo una vela de nave. Por supuesto,

serán perseguidos por sus hasta ahora compañeros, para recuperar esa

enorme tela, necesaria para surcar el océano y culminar su hazaña. Por

otro lado, y lejos de allí, en Galicia, una mujer (Sara Ferro) busca

desesperadamente ayuda para sanar a su hermana moribunda, que ha saltado

–ésta al vacío– huyendo también, pero del desasosiego. Todos ellos están

cerca de la muerte, la esquivan a la vez que, inevitablemente, cargan

con ella.

 

Con estos personajes y en escenarios naturales tan bellos como agresivos

(filmados en Ourense y Tenerife), los directores han construido un film

político y, a la vez, de aventuras naturalistas, que cuestiona la

supuesta épica de un momento decisivo para la Humanidad, el cual ha sido

empleado para perpetuar mitos culturales de dudosa ética y honestidad,

heredados hasta hoy. Porque tal vez ciertos acontecimientos no fueron

tan gloriosos como nos lo han contado…

 

Para cuestionar esto, con las sensaciones de este largometraje se

transmite el agobio, la ansiedad y la energía de esos rebeldes que se

separan de (y boicotean) lo aceptado socialmente. Al tiempo, los

cineastas emplean imágenes de archivo y otras del film "Alba de América"

(1951), de Juan de Orduña, aquella súper producción franquista que

ensalzó la figura del descubridor, para así construir un universo

inquietante, tenso y por momentos salvaje, que coloca a este film

revulsivo en un territorio tan arriesgado, tenebroso, incómodo y áspero

como interesante, donde no todo el mundo estará dispuesto a adentrarse.

 

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