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9 de noviembre de 2022

 

El director de "Pendeja, payasa y gorda" y "Astrogauchos", Matías

Szulanski , realiza en "Juana Banana" una comedia fresca y amena con un

personaje femenino con aires de "Jules y Jim".

 

Szulanski es un gran conocedor de la historia del cine y en cada

producción imprime una estética acorde al relato que cuenta. De esa

manera con "En peligro" (2018) toma elementos del giallo italiano, en

"Flipper" (2020) cruza géneros con la lógica de Emilio Vieyra y ahora en

"Juana Banana", se sumerge en el estilo simpático de las comedias de

Francois Truffaut. Con ese clima se desarrolla la historia de Juana

(Julieta Raponi) que, contada de otro modo, sería una tragedia.

 

En ella Juana es una impulsiva aspirante a actriz que vive con su novio

(Franco Sintoff). Cuando él le pide un tiempo, empieza un periplo de

torpes decisiones que la llevan a golpearse contra la pared, una y otra

vez. Un derrotero que la obliga a dejar de escapar y enfrentarse a ella

misma.

 

Uno de los aciertos de "Juana Banana" es su carismática protagonista

que, por más de tener una actitud por momentos irritante, la cámara

logra convertirla en un ser sumamente adorable. La composición de

Julieta Raponi aporta dulzura a su entrañable personaje. El tono y

registro del film se distancia del estilo estéticamente cuidado de otras

películas del prolífico director para entrar en uno de mayor

improvisación, acorde al relato.

 

Szulanski, que interpreta a uno de los personajes además de escribir,

editar y producir la película, entrega una comedia simpática y

descriptiva de los miedos y fracasos de una generación que no se atreve

a renunciar a sus sueños a través de su particular protagonista. Una

suerte de Jeanne Moreau argentina, que llena de encanto y fantasía a una

realidad que se presenta terrible desde cualquier otro punto de vista.

 

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