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23 de noviembre de 2021

 

Con Jason Reitman tras las cámaras, "Cazafantasmas: Más allá /

Ghostbusters: El legado / Afterlife" (2021), regresa a la clásica

fórmula de la serie de películas que inmortalizó su padre, con el fin de

dialogar con nuevas generaciones.

 

Olvídense del último intento de Columbia Pictures por reflotar una de

sus sagas más productivas. Corte y barajar de nuevo para reinventar el

clásico de los años ochenta, que gracias a un grupo de jóvenes, vuelve a

recuperar su mística y misterio para las grandes audiencias.

 

"Cazafantasmas: Más allá / Ghostbusters: El legado / Afterlife"

incorpora a Finn Wolfhard y McKenna Grace en roles centrales, encarnando

a dos hermanos que deben seguir las decisiones de su madre (Carrie

Coon), una errática mujer que, deudas mediante, decide viajar a un lugar

completamente ajeno a sus vidas para cobrar una herencia.

 

Acompasado por una banda sonora inspirada en films de los años ochenta

como un elemento narrativo más, que marca los contrastes entre los tres

personajes, el inicio sirve de cimiento para una trama que toca lugares

comunes con una clara dosis de entretenimiento familiar. También

homenajea y reinventa mecanismos de identificación que funcionan como

vínculos empáticos con los espectadores.

 

Reitman sabe de la necesidad de reorganizar el universo Cazafantasmas /

Ghostbusters, presentando trajes, automóvil, herramientas, en momentos

claves de la historia, para así, ir configurando el magma narrativo

sobre el cual la historia, fantasmas más, fantasmas menos, avanza de

manera aceitada hacia un lugar en el que, el humor, el gag, el vodevil,

la confusión, aportan algo más que meras herramientas discursivas.

 

Al trío se le sumará, en espejo, otro trío similar en edad y en

intereses, ya sea con el equivalente etario o con otro del grupo,

desembarcando Paul Rudd, como un profesor de escuela secundaria, con

intereses que trascienden la mera enseñanza, o Logan Kim como "Podcast",

un ávido niño que, como su nombre lo indica, graba episodios sonoros

basados en misterios que investiga, y también Celeste O’Connor, como

Phoebe, objeto de deseo de Trevor (Wolfhard) y compañera instantánea en

la búsqueda de los espíritus.

 

Reitman, además de reconfigurar el universo de la saga, enmarca la

historia en una ciudad alejada de "modernismos", y en donde un

restaurant en el que los mozos y mozas atienden con patines, o la

ausencia de internet y tecnología, refuerzan ese constante homenaje a lo

retro que subraya cada línea del guión. Para aquellos amantes de la saga

original, esto es un deja vu importante.

 

Mención especial para apariciones claves y escena postcréditos de

antología para una aventura como las de antes, con valores y temáticas

asociadas al trabajo en equipo, la amistad y la familia, que permiten a

sus protagonistas superar escollos y situaciones traumáticas y en donde

la unidad del trío solventará la pirotecnia visual que, gracias a Dios,

no es lo que prima en su relato.

 

Inteligencia y respeto, pero también ironía y desparpajo para contar,

sin muchos sobresaltos, una vez mas, la historia de estos sujetos que

ayudan a la humanidad protegiéndolos de lo desconocido.

 

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