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21 de diciembre de 2021

En el  principio de "El poder del perro / The Power of the Dog" (2021),

mientras aparecen los títulos de crédito, se oye  a voz en off de Peter

(Kodi Smit-McPhee), el coprotagonista de esta película dirigida por Jane

Campion: "Al morir mi padre yo sólo quería que mi madre fuera feliz…

¿qué clase de hombre iba a ser, si no la salvaba?".  Conviene estar

atentos para escuchar  esa frase que da sentido al drama y que se irá

desplegando a lo largo de las más de dos horas de esta coproducción de

Australia, Nueva Zelanda y Reino Unido.

 

Sobre un paisaje hipnótico, casi onírico, de montañas que parecen

esconder un secreto, conocemos a los hermanos Burbank. Ellos son Phil

(Benedict Cumberlach) y George (Jesse Plemons). Son dos cowboys  que

conducen su ganado hasta la tierra donde Rose, inefable Kirsten Dunst,

regenta una posada. Será su hijo Peter, un aparentemente frágil y

afeminado estudiante de medicina quien ponga en tensión toda la trama.

Nunca vemos a la figura legendaria e invisible de Bronco Henry que años

atrás salvó la vida a Phil, personaje en apariencia de ruda masculinidad

del que se insinúa su homosexualidad. La película se va tejiendo con

unos diálogos de frases entrecortadas y muchos silencios, mientras en la

hacienda de los Burbank Rose se siente sola y atrapada. Por su valor

simbólico y esencial nos quedamos con la escena en la que Peter, después

de una cabalgada de vértigo, se detiene ante el cadáver de una res,

víctima del carbunco. Se baja del caballo, se pone los guantes y rasga

trozos de piel con la que luego  Phil terminará la cuerda que le va

trenzando. ¿Qué misterio encierra este regalo?

 

Al parecer ha habido hasta siete intentos, en distintos estudios de los

Estados Unidos, de llevar a la pantalla esta historia de mirada íntima a

unos personajes difíciles y atormentados a los que dibuja con gran

sutileza la directora neozelandesa.

 

"El poder del perro" está llena de doble sentido, de metáforas y de

escenas que al sucederse o anticiparse dan coherencia al relato. Este

western del siglo XX, contado en la pantalla en este siglo XXI, está

basado en la novela homónima de Thomas Savage que en su traducción al

español comienza con una cita de la Biblia "Libra mi alma de la espada,

del poder del perro mi vida". Es un salmo del Rey David que hará aún más

vivos los interrogantes que  van surgiendo según se desarrolla el guión,

escrito por la propia Jane Campion. Todo apunta a que las excelentes

interpretaciones del reparto, protagonistas y secundarios, además de la

realización, la fotografía  y de la música de Johnny Greenwood

convierten a "El poder del perro" en una firme candidata a los Oscars de

Hollywood. Ambientada en Montana 1925,  "El poder del perro" ganó el

Premio a la mejor dirección en el último Festival de Venecia. Se puede

ver en la plataforma Netflix y también en algunas salas de cine.

Seguramente no a todos los espectadores les gustará, pero es una obra

maestra de Jane Campion, después de "El piano" (1993),  aquella

impactante película con la que pudimos descubrir a la realizadora hace

ya casi treinta años.

 

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