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13 de julio de 2021

 

Desde un festival de Cannes, extraño, con medidas de seguridad

contradictorias (exigen tests pero no hay distancia de seguridad en los

cines, y muchos de los participantes lucen sin mascarilla, y no hay

problema), el controvertido director holandés Paul Verhoeven ("Instinto

basico /Bajos instintos / Basic Instinct"), que dejó huella en Hollywood

pero lleva años de nuevo en Europa, vuelve a poner sobre la palestra una

polémica película, "Benedetta" (2021) pero que desde luego, dista mucho

de ser tan salvaje y erótica como se ha dicho por ahí.

 

La cinta cuenta la historia basada en hechos reales, de una mística sor

italiana que vivió en la época de la peste, y en la que se inspiro la

historiadora Judith C. Brown  en su relato "Antipuri", allá por los años

ochenta.

 

La atractiva y sensual Virginie Efira es la encargada de dar vida, a la

retorcida y viciosa mística italiana, que se inventa una seria de

milagros, aparición de estigmas incluidos por la gracia divina, y de

poder transmitir la voz de Dios, en términos absolutamente exorcizadores.

 

La pequeña Carlini fue llevada al convento de Pescia, en plena Toscana,

a la tierna edad de 9 de años y,  parece ser que de motu proprio, su

familia adinerada consintió con el capricho de la pequeña que, de recién

llegada a los muros del convento,  quiso comenzar con sus farsas místicas.

 

Más tarde al ser ya toda una mujer, entra en contacto con la joven

Bartolomea, que se introduce intramuros escapando de un padre maltratador.

 

La chica recién llegada comenzará enseguida a insinuar su apetencia

sexual a su compañera y salvadora sor Bendedetta, esta tardará aún en

caer en el pecado de vivir su sexualidad plena, y montará mil numeritos

para que todos piensen que ella es la elegida de Dios en este mundo.

 

La cinta no es ni de lejos escandalosa, trata el tema quizás y por

momentos de una manera jocosa, e irreverente, y las carcajadas son

inevitables en algunas de esas escenas "escandalosas".

 

El erotismo brilla por su ausencia, y no son tan explicitas las escenas

de sexo. Sí hay desnudos, pero desde luego ni son sugerentes, ni

excitantes, aunque muestran claramente lo escandaloso de la situación de

las relaciones que mantenían las dos monjas, con bastante descaro, sin

reparar apenas en lo que les rodea.

 

Verhoeven, juega con el espectador, y recrea sueños vividos por la

abadesa, en donde su "marido" Jesús, la salva de todos los peligros unas

veces, y en otras la agrede y hiere.

 

Charlotte Rampling, borda su papel de Madre Superiora, un mujer

inteligente, moderna, y astuta, a la que no se le pasa nada por alto y a

la que le interesa sobre todo el bienestar des sus pupilas y hermanas

dentro de la congregación.

 

Más parece una mujer de negocios que una religiosa, y por supuesto toma

las riendas en destapar el burdo engaño de su pupila que llegará a

usurparle el puesto.

 

Se puede decir que Rampling, luce a la ordenes de este director en

autentico estado de gracia, y esperemos que tenga una merecida

recompensa en forma de premios, lo mismo que le ocurrió a Huppert con

"Elle", donde se manejo con destreza, aunque por supuesto aquí Charlotte

la supera.

 

Lambert Wilson, encarna al Nuncio corrupto al que acude la madre

Felicita, para destapar y juzgar los actor impuros de las dos monjas

libertinas.

 

La cinta da varios giros inesperados, que añaden emoción, a esta cinta

que bien podría ser un comic de la historia de una monja lesbiana que

vivió en la Toscana en el siglo XVII.

 

Lo cierto es que la película despertó un poco este festival tan raro,

donde una descompensada sección oficial y una organización que deja

mucho que desear son las tónicas de este año de pandemia.

 

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