Noticias

...
26 de mayo de 2016

"Algunas chicas", tercer largometraje del argentino Santiago Palavecino,

tiene finalmente su estreno comercial tras haber pasado por el BAFICI en

el año 2014. El realizador y guionista se basa muy libremente en la

novela "Entre mujeres solas" del italiano Cesare Pavese para contar una

historia de mujeres sin esperanza, enredadas en conflictos que nunca se

terminan de conocer ni de precisar, sumidas en un mundo propio donde la

ensoñación y la realidad no definen sus límites.

 

Celina (Cecilia Rainero) es una cirujana que vive en la ciudad y visita

a una amiga para pasar una temporada con ella en el campo. Delfina

(Agustina Liendo), amiga de Celina desde sus tiempos de estudiantes, se

casó con un viudo y se instaló con él y su hija Paula (Agostina López),

una adolescente, en un pequeño pueblo en el que no parece haber mucho

para hacer. Pronto se hace evidente que hay algo problemático en el

comportamiento de Paula y la situación se enrarece con la aparición de

Nené (Ailín Salas) y María (Agustina Muñoz), amigas de Paula que

incorporan a Celina a su grupo.

 

Pero Paula no es la única chica con problemas de esta historia. María,

divorciada y joven heredera, está en una permanente búsqueda de

emociones fuertes, Nené vive un mundo de ensoñaciones y esoterismo, y

Celina demuestra que no está ahí buscando un cambio de aires sino en

plena huida de una existencia plagada de conflictos que no puede resolver.

 

Delfina por su parte, si bien está un tanto desplazada de la narración

central, también hace patentes sus dificultades para enfrentar la vida

en un pueblo chico donde se sabe a la vista de todos y la condición de

su hijastra atraviesa su vida matrimonial.

 

Los hombres en esta historia son personajes secundarios. Las mujeres son

el centro de una trama  permanentemente dirigida hacia la tragedia que

amenaza con desencadenarse en cualquier momento.

 

El punto más fuerte de la cinta son las imágenes que logran crear el

misterio gracias a escenas oníricas, paisajes cambiantes a través de las

ventanas y un ambiente opresivo aún en los espacios abiertos. Todo esto

condice con la situación límite de las protagonistas que siempre se

encuentran al borde del abismo.

 

Pero "Algunas chicas" no consigue mantener el interés por el porvenir de

estas mujeres. Hay demasiados elementos dando vueltas, los conflictos

nunca se terminan de definir y el hastío de sus protagonistas termina

por contagiar al espectador. Al final, el tedio y el desinterés terminan

 

por ganar la partida.