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July 23, 2021


En América Latina, los mitos y tradiciones cumplen funciones más

complejas que sólo narrar historias terroríficas o dar lecciones

morales. De muchos modos, también sirven para asimilar los traumas

colectivos o darle sentido a las experiencias dolorosas que

lamentablemente abundan en la historia de nuestros pueblos.

 

"La Llorona" (2020), que esta semana se estrena en México y es una de

las favoritas en los próximas Premios Platino, parece estar situada

justo en esa complicada frontera entre lo real y lo misterioso,

atravesada también por la búsqueda de justicia para el pueblo de

Guatemala en su historia reciente. Una mezcla que sólo puede entenderse

gracias al realismo mágico y a la comprensión de lo que ha significado

el doloroso episodio de las dictaduras militares en Latinoamérica.

 

Jayro Bustamante, director de la cinta, construye así un relato

universal acerca de la culpa, la expiación y la justicia, lográndolo de

un modo peculiar: utiliza el sincretismo de la leyenda tradicional de la

Llorona, para narrar los últimos días de uno de los responsables de las

masacres en contra de pueblos enteros y al que la justicia no consigue

llamar a cuentas.

 

"La Llorona" nos cuenta la historia de un general retirado, enfermo,

viejo y que en compañía de su hija y nieta debe enfrentar el juicio por

las masacres ocurridas en Guatemala durante los años 80. En esos años,

los militares desarrollaron una política de "Tierra arrasada" que

destruyó y asesinó a aldeas enteras, acusadas de ser guerrilleras o de

conspirar para levantarse en armas.

 

En la película –que parece una referencia directa al General Ríos Montt,

acusado de genocidio entre otros delitos de abuso de poder y corrupción-

el tribunal lo deja libre, y regresa a su casa en medio de protestas y

señalamientos.

 

Es en este punto de la historia, que se desarrolla una visión

sincrética, entre la culpa, la venganza, el dolor colectivo. A la casa

llega a trabajar Alma, una joven mujer que se gana la confianza de la

hija y la nieta del general. Nadie sabe quién es ella o cómo llegó. Pero

su presencia representa para el General, el continuo recordatorio de los

horrores cometidos que, en esta etapa de su vida, llegan al punto de

atormentarlo de modo consistente.

 

¿Y qué tiene que ver eso con la Llorona? se podrá preguntar la audiencia

que pensó de inicio, que se trata de una película en los términos

tradicionales que el género de terror tiene acostumbrado al público. Y

en realidad, tiene todo el sentido a pesar de no ser una cinta de

sobresaltos ni efectos especiales.

 

La Llorona es un alma atormentada, que representa el dolor de haber

perdido a sus hijos, por lo que es de resalar que en esta cinta, el

diseño del personaje – interpretado por María Mercedes Coroy- es la viva

imagen de ese dolor agudo constante, expresándolo en largos silencios y

penetrantes miradas.

 

Si bien el relato tradicional es diferente en cada región, y se usa para

diferentes propósitos, en casi todos los casos representa el aterrador

recordatorio de que los pecados se pagan, la venganza llega y que la

tortura de no olvidar es una siniestra penitencia para quienes han sido

despiadados.

 

"La Llorona" de Bustamante es en realidad una historia sombría, más que

aterradora que, al igual que la moraleja de la leyenda popular, te

aconseja no perseguir sombras, no salirte del camino, no escuchar el

llanto y los gritos. Puede ser que no estés preparado para mirar nada de

eso de frente y mucho menos con la conciencia tranquila.

 

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