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4 de septiembre de 2016

En un artículo del New York Times se valoriza la importancia del

cepillado diario con pasta dental fluorada para preservar una buena

dentadura desde la infancia, y se recomienda visitas periódicas al

dentista, pero sin excederse. En 2013, Bisakha Sen, Nir Menachemi y

otros colegas utilizaron datos del Programa de Seguro Médico Infantil de

Alabama para dar seguimiento a más de 36.000 niños y observar cómo las

visitas preventivas al dentista afectaban el cuidado dental y el gasto a

lo largo del tiempo. Encontraron que las visitas preventivas se

asociaban con menor número de visitas futuras para curaciones dentales,

lo que quiere decir que había una mejora en la salud bucal. Sin embargo,

también descubrieron que, en general, más de una visita anual para los

niños no tenía mayores beneficios.

 

Otras investigaciones revelaron que quizá el uso de selladores y no las

visitas preventivas en general fue lo que tuvo el efecto protector.

Debido a que los selladores se pueden aplicar sin visitar al dentista,

esto abre la discusión sobre una manera más rentable de sellar los

dientes de los niños; por ejemplo, que el asistente dental aplique el

producto a menor costo. Aplicar barniz de flúor también parece funcionar

bien.

 

Ninguna reseña de salud dental estaría completa sin por lo menos una

mención a la fluoración del agua. Mucha de la evidencia es antigua

porque cada vez es más difícil hacer estudios. Sería poco ético retirar

la fluoración a estas alturas para algunas personas, porque la evidencia

a favor de la práctica es muy convincente.

 

De hecho, la fluoración es tan importante para el Grupo Operativo de

Servicios de Prevención de Estados Unidos que recomienda que en las

áreas donde el acceso al agua es deficiente, los médicos receten

suplementos orales de flúor para los niños. También recomiendan la

aplicación de barniz de flúor.

 

En resumen, hay suficiente evidencia de que el cepillado dental dos

veces al día con pasta dental con flúor es una buena idea, especialmente

si el cepillo es eléctrico. Para los niños, hay evidencia de que la

aplicación de barniz de flúor o de selladores puede ser una herramienta

poderosa para la prevención de caries. ¿Lo demás? Es debatible.

 

Debo notar que la falta de evidencia no significa que muchas de estas

cosas no funcionen. Solo significa que no tenemos buenos estudios que

respalden su uso. Es estos casos, debemos sopesar los daños potenciales

y los beneficios no comprobados. El hilo dental, que es barato y

sencillo, podría todavía valer la pena. En cuanto al raspado y pulido,

así como las visitas preventivas, que son caras y pueden ser dolorosas,

 

su utilidad es más cuestionable.