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4 de septiembre de 2016

"La delgada línea amarilla" llegó a los cines mexicanos este viernes

tras un recorrido por múltiples festivales internacionales en ciudades

como Montreal, Guadalajara, Panamá, Los Cabos y Gijón. Se trata de ópera

prima de Celso García, que tuvo su estreno mundial en la 30º edición del

Festival de Cine en Guadalajara con el reconocimiento de cinco premios;

una road movie que explora el lado más frágil del trabajador mexicano.

 

Tal y como reza el título, el argumento parte con un grupo de hombres

contratados para pintar la línea divisoria de una carretera secundaria

que conecta dos pueblos en una zona desértica. A bordo de una vieja

camioneta, inician un trabajo de más de 200 km y, a medida que avanza la

trama, los trabajadores van completando fragmentos mientras el

espectador compone el retrato cada personaje.

 

Sin buscarlo, en el camino comprenderán que existe una delgada línea

entre el bien y el mal, entre la risa y el llanto, entre la vida y la

muerte. Un camino plagado de rectas, curvas y baches que será la

metáfora de sus propias vidas.

 

"Literalmente, (la historia) se me cruzó en el camino –explicó el

director a La Prensa Asociada- En un viaje de carretera que hacía de

Guadalajara a San Luis Potosí me topé con esta cuadrilla de hombres

pintando la línea amarilla. Me puse a pensar que no había en el cine

mexicano una película que rindiera homenaje a estos hombres que tantas

veces se nos cruzan y no volteamos a verlos", añadió.

 

Fue, precisamente, en San Luis Potosí donde tuvo lugar el rodaje durante

7 semanas con el apoyo del gobierno local y la participación de

reconocidos actores mexicanos como Damián Alcázar, Joaquín Cosío,

Silverio Palacios y Gustavo Sánchez Parra. Un reparto hecho a medida

para el guion, ya que el propio director confesó haber tenido estos

nombres en mente al momento de la escritura.

 

"Nos escribió una historia difícil de contar porque tal parece que no

pasa nada, pero es maravilloso ver a cinco trabajadores que no se

conocen entre sí y que al terminar su obra son un equipo de gente que es

solidaria y que tiene sus emociones y todo un mundo", dijo Alcázar en

una entrevista previa en la Ciudad de México. "Son trabajadores de los

cuales también se puede hablar y de los que se puede hablar cosas

maravillosas".

 

Por su parte, García destacó la importancia de reunir en su primera

película a este talento, cuyo reto era el de interpretar papeles que

distaban de lo que habían hecho hasta entonces. "Fue un reto dramático

hacer esta película pero por fortuna pudimos llevarlo a cabo gracias a

este equipo", comentó Cosío en una rueda de prensa.

 

Y es que la entrañable historia de esas personas que empiezan a intimar

a través del trabajo trasciende de la gran pantalla. Una vez acabado el

rodaje, el equipo tuvo el detalle de completar la labor de los

trabajadores: "Nos encargamos de pintarles todos los tramos, no

queríamos dejarles un pedacito pintado y otro sin pintar", señaló el

cineasta. Después de tanto esfuerzo, al menos les ahorraron algunas

 

horas bajo el sol.