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7 de octubre de 2019

Olvidate de esos zapatitos o patucos que se ven tan lindos, tejidos a

mano. Algunos expertos sostienen que lo beneficioso para los bebés es

que estén descalzos, y que ello beneficiará a su inteligencia. Es la

conclusión del estudio "Podología preventiva: niños descalzos igual a

niños más inteligentes". La autora de este análisis es Isabel Gentil

García, profesora de la Escuela Universitaria de Enfermería,

Fisioterapia y Podología, de la Universidad Complutense de Madrid,

España, cuenta WAPA.

 

Las especialista asegura que los bebés descalzos no sólo son libres sino

que experimentan al comienzo de su vida con diversas sensaciones,

descubren el mundo de una manera muy feliz y quizá con mayor

importancia, porque se volverían más inteligentes.

 

Los pies, según Gentil García, sirven a los niños para procesar

información y antes de los 7 meses de edad llegan a ser más sensibles

que las manos.

 

El movimiento físico y el estímulo al explorar las sensaciones que le

ofrece el estar descalzos aceleran la maduración del bebé, así como el

desarrollo propioceptivo y el intelectual.

 

La profesora y autora del estudio acepta que, en ocasiones, al bebé se

le abriguen los pies para protegerlo del frío; más no que se usen

zapatos incluso cuando ni ha iniciado el gateo, pues a su juicio

calzarlos “es perjudicial para su desarrollo”.

 

Gentil García aduce que luego de estudiar científicamente

comportamientos y emociones en los bebés, todas las teorías “coinciden

en que el avance (del niño) es fruto de una compleja interacción entre

el ambiente y el organismo y que en el punto inicial del desarrollo de

la inteligencia no existe una diferencia entre el yo y el mundo externo;

se da todo en un bloque”.

 

En ese “bloque” el preandante debe explorar y sentir directamente las

texturas (alfombras, foamis, suelo, madera, grama, agua, entre otros)

porque eso forma parte del aprendizaje.

 

El calzado, no se justifica ya que “impide recibir sensaciones y añade

un peso excesivo a los pies impidiendo el movimiento, y además puede

causar lesiones”.

 

Advierte que el adulto no debe, bajo ningún concepto, “poner

impedimentos al desarrollo propioceptivo, neuromuscular e intelectual

del niño encerrando sus pies en un calzado que no necesita. Al

contrario, se deberá estimular a los niños a disfrutar de su cuerpo y de

su motricidad con los pies descalzos”.

 

Los pies se convierten en una vía para informar al bebé sobre su mundo

interior. De allí la importancia de andar descalzos y hacer contacto con

todas las superficies y texturas posibles.