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5 de noviembre de 2019

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Puedes pensar que es inevitable que haya cosas de la vida adulta que no

puedes explicar a tus niños porque seguramente no las entenderían, pero

algunos expertos recomiendan minimizar las mentiras, esas que a veces

consideramos "inocentes", dice Vix.

 

Un estudio realizado por investigadores de la Universidad Nanyang

Technological, ubicada en Singapur, reveló que los niños a los que les

mintió durante su infancia, presentaron más problemas para adaptarse a

la vida adulta.

 

Además, era más probable que le mintieran a sus padres conforme iban

creciendo, e incluso tenían más probabilidad de desarrollar malas conductas.

 

Para llegar a estos resultados, los investigadores entrevistaron a 379

adultos jóvenes originarios de Singapur, y se les pidió que respondieran

a tres interrogantes.

 

La primera, si sus padres les mentían cuando eran niños en temas como la

comida, mala conducta o gastar dinero. Por ejemplo, que les dijeran «hoy

no traigo dinero, tendremos que volver otro día» para no comprarles algo

que deseaban.

 

La segunda pregunta es qué tanto le mentían a sus padres siendo ya

adultos y cuales eran las mentiras. Por último, les realizaron un

cuestionario que ayudó a conocer aspectos psicológicos, como su

tendencia a comportarse de forma egoísta e impulsiva.

 

Fue así que se descubrió que aquellas personas a los que les mentían

cuando eran niños, tenían una mayor tendencia a engañar a sus padres

siendo adultos.

 

Además, tenían una mayor dificultad para adaptarse a la sociedad y para

enfrentarse a retos psicológicos. Muchos también presentaron problemas

de conducta y una personalidad egoísta y manipuladora.

 

Los investigadores también encontraron que las mentiras que tenían

mayores consecuencias, eran aquellas que tenían una carga negativa, como

decirle a los pequeños que si no obedecen los van a abandonar.

 

Los expertos recomiendan no decirles mentiras a los niños, por más

inocentes que parezcan, pues eventualmente se darán cuenta y eso

afectará su desarrollo y su percepción hacia los demás.

 

Las mentiras pueden ser una manera efectiva y rápida para que los

pequeños obedezcan, en especial cuando existe una situación que es

difícil de explicar. Pero al hacerlo, se les enseña a los niños que las

mentiras no son del todo incorrectas, lo que provocará que ellos mientan

con más facilidad.

 

Lo mejor es tratar de explicarles a los niños las cosas como son, en un

lenguaje que ellos puedan entender. Así, su salud emocional y

psicológica se verá beneficiada.