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6 de diciembre de 2018

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La cantidad de niños afectados por el trastorno del espectro autista

será mayor de lo que hasta ahora se creía en Estados Unidos, según dos

recientes estudios. Una investigación federal publicada la semana pasada

reportó que uno de cada 40 niños tiene un trastorno del espectro autista

(TEA), y un segundo estudio que se publicó en la edición en línea del 3

de diciembre de la revista JAMA Pediatrics llegó a la misma conclusión.

Se había estimado antes que uno de cada 59 niños tiene autismo.

 

Algo que resultó más preocupante es que el Dr. Wei Bao, investigador

principal en el segundo estudio, encontró que un 30 por ciento de los

niños que tienen un diagnóstico no están recibiendo tratamiento.

 

"Sabemos que el autismo puede tener un impacto para toda la vida en el

individuo y en la familia", dijo Bao, profesor asistente de

epidemiología en la Universidad de Iowa. "Debería haber esfuerzos por

reducir la cantidad de los que no reciben tratamiento al mínimo posible".

 

No está claro quién recibía tratamiento y quién no, añadió Bao. Quizá

los niños sin tratar tengan una forma muy leve de autismo, anotó.

 

Dado que la tasa de autismo sigue aumentando, cada vez más niños

necesitan tratamiento, y quizá estén esperando para ver a un médico

 

Los motivos de que se esté identificando autismo en más niños no están

claros, dijo Bao. Especuló que es probable que se deba a un aumento real

de la afección, junto con un mejor diagnóstico y unas definiciones

cambiantes de autismo que han identificado más formas de la enfermedad.

 

El trastorno del espectro autista cubre una amplia variedad de conductas

que afectan a las habilidades sociales y de comunicación de los niños.

Con frecuencia se caracteriza por dificultades para comunicarse, la

realización de conductas repetitivas, y unos intereses restringidos. En

su manifestación más grave, los niños pueden carecer de habilidades

verbales y parecer aislados del mundo. Pero muchos niños tienen formas

menos graves de autismo y pueden funcionar en la escuela y en

situaciones sociales.

 

Con frecuencia el autismo se trata con medicamentos que ayudan a aliviar

los síntomas, y también con terapia conductual. Casi un 64 por ciento de

los niños con el trastorno que participaron en el estudio recibían

tratamiento conductual, y un 27 por ciento tomaban fármacos, encontró el

equipo de Bao.

 

Los investigadores también encontraron diferencias geográficas respecto

a los lugares donde el autismo era más común o menos común. Bao no está

seguro del motivo de la existencia de esas diferencias: podrían deberse

a la prevalencia del diagnóstico, a diferencias en los grupos raciales y

étnicos, o a desencadenantes ambientales, sugirió.

 

En el estudio, Bao y sus colaboradores recolectaron datos de 43,000

niños que participaron en la Encuesta nacional de salud de los niños de

2016. Los investigadores encontraron que un 2.8 por ciento de los niños

habían recibido un diagnóstico de autismo. La misma base de datos se

utilizó en un estudio anterior del gobierno.

 

Thomas Frazier, director científico de Autism Speaks, una organización

de defensoría del autismo, dijo que "la cifra de 1 de cada 40 de este

estudio muestra que el TEA es común, y contribuye a datos que indican

que la prevalencia del autismo sigue en aumento".

 

El autismo es y debe seguir siendo una prioridad de la salud pública,

planteó, de forma que "debemos comprender por qué la prevalencia está en

aumento".

 

Este estudio y estudios anteriores han mostrado que muchos niños con

autismo no se están identificando a una edad tan temprana como sería

posible, añadió Frazier. "Incluso cuando los niños se identifican

temprano, muchos tienen dificultades para acceder a los tratamientos y a

los servicios", dijo.

 

Se pueden hacer varias cosas para mejorar esa situación, sugirió

Frazier. Por ejemplo, se necesita un mejor acceso al tratamiento, sobre

todo en áreas donde la disponibilidad de servicios es limitada. Además,

los padres necesitan entrenamiento en técnicas que se ha mostrado que

son efectivas para mejorar las habilidades del desarrollo de los niños

con autismo.

 

Frazier también dijo que el seguro de salud debe cubrir el tratamiento

del autismo, y que se necesita financiación pública para cubrir el

tratamiento de las personas sin seguro.

 

Algo importante, añadió, "es que se debe conectar a las familias con

intervenciones y otros respaldos tan pronto como se identifique una

afección del desarrollo".