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14 de agosto de 2019

 

Consultada por las autoridades del país, la Real Academia de Medicina de

Bélgica concluyó que una dieta vegana pura y sin complementos puede

conducir a problemas de crecimiento en los niños. Si la familia practica

ese tipo de dieta, de vegetales sin aportación de proteínas animales,

sería necesaria una supervisión médica, análisis de sangre regulares y

suplementos vitamínicos, cuenta La Vanguardia.

 

Sin embargo, los padres que no cumplan con estos requisitos –según la

legislación que prepara Bélgica– se arriesgan a pasar hasta dos años en

prisión, a multas y a la posibilidad de perder la custodia de sus hijos,

si los niños tienen problemas de salud asociados con su alimentación.

 

En Italia, en el 2016, la diputada Elvira Savino (Forza Italia) propuso

una legislación similar.

 

Lo curioso es que ni en Bélgica ni en Italia, se plantea ninguna

legislación similar para aquellos padres omnívoros que negligen la

alimentación de sus hijos, y los atiborran de productos ultraprocesados,

por “una mala gestión de la dieta omnívora”, dice Elena Roura, dietista

nutricionista de Fundación Alicia.

 

Para David Román, portavoz de la Unión Vegetariana Española (UVE), “hay

niños omnívoros con grandes problemas de salud y a sus padres nadie les

exige ninguna responsabilidad”.

 

Hay que recordar que, como recuerda la OMS, la obesidad infantil es uno

de los problemas de salud pública más graves del siglo XXI. “La

prevalencia ha aumentado a un ritmo alarmante. Se calcula que en el

2016, más de 41 millones de niños menores de cinco años en todo el mundo

tenían sobrepeso o eran obesos”, dice la OMS.

 

Román fue el primer padre que en España alimentó a su hijo desde el

primer día con una dieta vegana, y en su opinión casos como el de

Bélgica o Italia “son un tema recurrente cada cierto tiempo, que no

surgen porque se haya dado ningún caso en concreto, sino porque hay un

intento de criminalizar” el veganismo.

 

En principio desde las administraciones públicas, “las recomendaciones

que se hacen en este sentido son que se puede alimentar a un niño con

una dieta sin alimentos de origen animal, siempre que esté equilibrada,

esté bien planificada y sea controlada por un nutricionista experto en

dieta vegana. En el caso de lo niños, esto último debería ser

obligatorio, ya que en los más pequeños todo está en formación”, dice Roura.

 

En este sentido David Román también cree que “hay controlar mucho más la

salud de los niños”, aunque matiza que “precisamente por el hecho de ser

más pequeños y necesitar más atención, pero no por el hecho de ser veganos”.

 

Hay que recordar que estamos ante una dieta que “presenta algunos

déficits que se deben suplementar, se tiene que controlar y no es

fácil”, explica Roura.

 

Como siempre, en el caso de todos aquellos que siguen un régimen

alimentario vegano independientemente de su edad, lo más importante es

suplementar la alimentación con vitamina B12. De hecho, en Italia surgió

la idea de legislar sobre la dieta vegana en niños, después de que una

niña fuera ingresada en un hospital por un déficit de esta vitamina. El

problema, obviamente, no estaba en la dieta, sino en el hecho de que sus

padres no la habían suplementado correctamente.

 

La vitamina B12y la vitamina D son nutrientes esenciales para un niño

alimentado exclusivamente con leche materna de una madre vegana. Las

madres cuyas dietas contengan niveles bajos o nulos de B12, producirán

una leche con bajos niveles de dicha vitamina. Como esta vitamina tiene

un importante papel en el desarrollo del sistema nervioso, es crucial

para los niños tener una fuente fiable de vitamina B12.

 

Por lo que respecta a la vitamina D, su contenido en la leche materna

varía según la dieta de la madre y de su exposición al sol, aunque en

general sus niveles son bajos. Todos los niños menores de tres años

tienen un alto requerimiento de vitamina D, para permitir el depósito de

calcio en los huesos.