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6 de diciembre de 2018

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Los bebés y los niños pequeños de familias de bajos ingresos de zonas

rurales pueden tener un mayor riesgo por al humo de tabaquismo en el

ambiente en comparación con previos informes, según un estudio realizado

con el apoyo de los Institutos Nacionales de Salud. Aproximadamente un

15 por ciento de los niños del estudio dieron positivo a la cotinina, un

derivado formado cuando el cuerpo descompone la nicotina a niveles

comparables con los de los fumadores adultos. Aproximadamente un 63 por

ciento de los niños del estudio tuvieron niveles detectables de

cotinina, lo que sugiere una exposición extendida al humo de tabaquismo.

El estudio aparece en Nicotine & Tobacco Research.

 

"Pocos estudios han explorado los riesgos de los niños muy pequeños, en

especial de los bebés, ante el humo al humo de tabaquismo en el

ambiente", dijo James A. Griffin, Ph.D., subjefe de la División

Desarrollo y Comportamiento Infantil del Instituto Nacional de la Salud

Infantil y el Desarrollo Humano Eunice Kennedy Shriver (Eunice Kennedy

Shriver National Institute of Child Health and Human Development, NICHD)

de NIH, que financió la investigación. "El estudio actual sugiere que

mudarse con frecuencia, tener más adultos en el hogar y pasar menos

tiempo en guarderías puede aumentar la exposición de un niño al humo o a

sus residuos".

 

Los investigadores analizaron los datos del Family Life Project

(Proyecto Vida Familiar), un estudio extenso de pobreza rural realizado

en Carolina del Norte y Pensilvania. Para el estudio, se evaluaron

muestras de saliva de 1,218 niños para determinar la existencia de

cotinina. Las muestras se tomaron en niños de 6 meses, 15 meses, 2 años

y 4 años. La presencia de cotinina indica que el niño se vio expuesto a

humo de ambiente. El humo de tabaquismo en el ambiente incluye un

producto de tabaco encendido, un cigarrillo electrónico o el fumador.

También, es un residuo invisible del humo que se forma en pisos, muebles

y prendas.

 

Los investigadores clasificaron a los niños en tres grupos según sus

niveles de cotinina. El quince por ciento de los niños se ubicó en el

grupo de alta exposición, con niveles de cotinina comparables con los de

fumadores adultos activos (12ng/mL o superior), 48 por ciento se ubicó

en el grupo de exposición moderada (0.46 a 12ng/mL) y el 37 por ciento

en el grupo de exposición baja (menor o igual a 0.46ng/mL). Estos

valores son superiores a los observados en datos previamente informados

en la Encuesta Nacional de Examen de Salud y Nutrición que determinó que

solamente entre un tercio y la mitad de las muestras de sangre de los

niños tenían cotinina detectable.

 

"Determinamos que los bebés tenían niveles de cotinina superiores en

comparación con los niños pequeños", dijo Lisa M. Gatzke-Kopp, Ph.D.,

profesora de Pennsylvania State University y autora principal del

estudio. "Debido a que los bebés a menudo se introducen objetos en la

boca y gatean por el piso, tienen más probabilidades de ingerir residuos

de humo o absorberlos por la piel, en comparación con niños de más edad".

 

El equipo del estudio evaluó factores independientes que podrían incidir

sobre las probabilidades de un niño de estar en uno de los tres grupos

de exposición. Determinaron que factores como menores ingresos, menos

educación, frecuentes mudanzas de vivienda y fluctuaciones en la

cantidad de adultos en el hogar se asocian con alta exposición al humo,

mientras que el tiempo pasado en guarderías se asocia con menor

exposición al humo.

 

Estos son algunos de los factores que influyen en los niveles de cotinina:

 

    Cuando la persona a cargo tiene, como mínimo, estudios secundarios,

el niño tiene un 85 por ciento menos de probabilidades de estar en el

grupo de alta exposición, en comparación con los otros dos grupos.

    Cada mudanza de vivienda aumenta las probabilidades de que el niño

esté en el grupo de alta exposición, en comparación con el grupo de baja

exposición, en un 43 por ciento.

    Cada adulto que ingresa o sale del hogar aumenta el riesgo en un 11

por ciento.

    Un niño que pasa tiempo en una guardería tiene 81 por ciento menos

probabilidades de estar en el grupo de alta exposición, en comparación

con el grupo de baja exposición.

 

"Nuestros resultados, si los estudios futuros lo avalan, pueden ayudar a

educar a padres y cuidadores, y a mejorar los programas de prevención

que buscan reducir la exposición de los niños al humo", dijo Clancy

Blair, Ph.D., M.P.H., Profesor de la Facultad Steinhardt de Cultura,

Educación y Desarrollo Humano de New York University, autor senior del

estudio. "Por ejemplo, las familias no fumadoras pueden no ser

conscientes de que puede haber nicotina en el entorno de sus hijos si su

casa fue habitada anteriormente por un fumador o si está permitido fumar

en el lugar de trabajo".