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7 de octubre de 2019

En El Periódico, el psicologo Ángel Rull analiza la relación estrecha

que se crea entre los animales en casa y los niños, con motivo del Día

Mundial de los Animales, que se celebraba este viernes.

 

La mayoría de los niños siente una atracción directa sobre los animales,

algo que es recíproco como se puede ver en la práctica. Aunque no son

muy conscientes del trabajo y la responsabilidad que puede suponer

cuidar a un ser vivo, piden en varias ocasiones poder adoptar un perro o

un gato. Esa petición va más allá del mero capricho, sino que se trata

de una necesidad de vinculación y de afecto, como sienten hacia otras

personas o hacia sus amigos.

 

Tener un animal en casa cambia las rutinas familiares. Necesita unos

cuidados especiales y unas atenciones adaptadas. Pero no solo es un

trabajo extra, sino que lo importante son sus beneficios psicológicos a

la hora de convivir con niños, además de todo el afecto que se

intercambia. Estos beneficios se podrán ver en cualquier edad.

 

Mascotas en casa

 

Los niños son especialmente sensibles al ambiente que les rodea. Su

cerebro focaliza más en el momento presente y les cuesta ver el lado

malo de las cosas. Esto es importante de cara a tener un animal, ya que

en la práctica podrán observar que no todo es positivo, y los cuidados y

las responsabilidades que al principio no se vieron, ayudarán en la

maduración del niño de forma directa.

 

Adoptar un animal, convivir con él, cuidarle y protegerle hacen que las

dinámicas familiares cambien y se vayan nutriendo con el paso del

tiempo. Siempre son bien recibidos y los hijos serán los que vean una

mayor repercusión en su carácter y su personalidad. Estos son los

beneficios que podemos encontrar:

 

1. Mejora en el desarrollo emocional

Los niños, especialmente si son pequeños, no diferencian de forma

afectiva entre animales y seres humanos. Tratan y se relacionan de la

misma forma. Esto hace que, ante un perro, por ejemplo, jueguen o se

abracen como lo harían con otros niños. De esta forma, va entrenando sus

habilidades emocionales.

 

2. Asume responsabilidades

Es especialmente importante enseñar a los niños a cuidar de los

animales, que vean las implicaciones que tienen y las necesidades.

Aunque no puedan encargarse de todas las tareas, sí podrán asumir

algunas, como podría ocurrir también con la llegada de un hermanito o

una hermanita.

 

3. Disminuye el sedentarismo

Los animales ayudan a los niños a moverse, jugar y salir de casa. Hacen

que estén más activos y con más ganas de jugar. Las dinámicas serán

fuera del sofá y de las pantallas. Esto ayudará tanto en el día a día

como en los momentos en los que se puedan producir salidas al campo.

 

4. Reducción del estrés

La ansiedad infantil se ve reducida con la llegada de animales en casa,

algo que también ayuda a los adultos. Repercute en la sensación de

estrés, especialmente cuando se puedan vivir momentos negativos en casa

o fuera de ella, ya que son un potente amortiguador.

 

5. Genera mayor confianza

Los animales aumentan la interacción con otras personas, sobre todo

cuando se pasean. Esto hace que los niños vayan enfrentándose a

distintas situaciones sociales donde entrenarán sus herramientas y

generarán nuevas habilidades.

 

Los animales son fuente de felicidad y bienestar. Crean un mejor

ambiente, nutren las relaciones y los lazos familiares e impactan de

forma positiva sobre cada miembro. Los niños son especialmente sensibles

a estos beneficios y se desarrollan de una forma más profunda cuando hay

mascotas en casa.