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23 de mayo de 2016

Si alguna vez has tenido mala conciencia por compatibilizar tu carrera

profesional con la maternidad, y has pensado que tus hijos sufrirán

consecuencias negativas por que trabajes fuera, disculpa que te digamos

que te equivocas de parte a parte. Es justo al revés. Una investigación

realizada por la Universidad de Harvard , con una muestra de 50.000

adultos de 24 países, y cuyos resultados se difundieron en el 2015,

reveló una serie de ventajas que tienen los hijos cuyas madres trabajan

fuera del hogar, informa La Nación.

 

De acuerdo con dicha investigación, es mucho más probable que, bajo este

esquema de crianza, las niñas lleguen a ser profesionales de éxito, con

grados académicos altos, y en el caso de los varones, es mayor la

probabilidad de que, al crecer, sean más considerados y tengan un rol

más activo en sus futuros hogares.

 

Además, se ha visto que ambos géneros tienden a desarrollar más

rápidamente habilidades como la independencia y la responsabilidad,

cruciales para una vida adulta satisfactoria.

 

En Estados Unidos, por ejemplo, los resultados del estudio revelaron que

las hijas de mujeres que trabajaban ganan un 23% más que las que

tuvieron madres dedicadas solo al hogar, mientras que los hombres le

dedican siete horas y media más a la semana al cuidado de los hijos y 25

minutos más a las labores domésticas.

 

A nivel general, en los 24 países, el 69% de las mujeres cuya madre

laboraba fuera de casa tiene empleo, y el 22% de ellas supervisa

personal. A su vez, las hijas de mujeres trabajadoras ganan un 6% más.

 

El estudio aclara que no pretende generalizar, pues hay muchas mujeres

que se quedan en sus casas y también dan valiosas enseñanzas a sus hijos.

 

Más allá de las cifras. De acuerdo con la psicóloga Hazel Urrutia, una

madre que trabaja ofrece un modelo por seguir, y eso podría explicar los

resultados del estudio. “Los niños aprenden con el ejemplo y quienes

tienen una mamá así, rápidamente podrían ver la importancia de la

planificación, el valor del tiempo y las rutinas. Además, tienden a

asumir mejor sus responsabilidades”, agregó la especialista.

 

Adicionalmente, piensa que muchos de estos pequeños suelen manifestarse

como personas más seguras y extrovertidas tanto en la infancia como en

la adultez.

 

Según Kathleen McGinn, profesora de Harvard y una de las responsables de

llevar a cabo el estudio en mención, el mensaje para las madres

trabajadoras es que lo que están haciendo tiene un efecto positivo y de

larga duración en sus hijos.

 

“Cuando vas a trabajar, no solo estás ayudando a tu familia

económicamente; estás ayudando a tus hijos a entender que hay un montón

de oportunidades para ellos”, dijo McGinn, quien también destacó las

ventajas sociales y educativas que los hijos reciben en estos casos.

 

Tiempo y afecto. Para que los niños sean personas más seguras y menos

hostiles, los especialistas concuerdan en lo valioso que es el tiempo de

calidad que se les dedique. Y esto es tan cierto para las mamás

trabajadoras como para las que se quedan en casa.

 

Pero también les atañe a los papás. Según la psicóloga Ximena Monge,

dedicarles espacios de calidad (con atención plena en ellos), mejora los

vínculos afectivos y la comunicación en la familia, incrementa la

autoestima en los niños y potencia el desarrollo global de los menores.

 

Por su parte, la psicopedagoga Gabriela Garro, especialista en niños y

adolescentes, considera que los hijos que reciben mayores niveles de

afecto y atención de sus madres tienden a crecer como chiquitos felices

y bien adaptados. Los beneficios psicológicos de tener una madre

cariñosa van a extenderse más allá de la infancia, asegura.

 

“La gente a veces dice que chinearlos demasiado va a ser

contraproducente, pero eso es mentira. No se debe confundir chineo con

 

malacrianza”, puntualizó Garro.