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2 de octubre de 2019

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En la varicela vemos el interés de estar vacunado. Esta enfermedad suele

darse sobre todo en la infancia. Es incómoda y molesta, pero no grave en

casi todos los casos, pero cuando se cura, se queda en el cuerpo y puede

regresar, bastantes décadas después, mutada en herpes zoster, otro mal

incómodo y molesto, recuerda 20 Minutos.

 

La varicela es una enfermedad vírica muy contagiosa producida por el

virus de la varicela zoster. Tiene una gran incidencia, especialmente en

países de clima templado y durante la infancia, donde se presentan hasta

el 90% de los casos. Afortunadamente, suele ser una enfermedad leve que,

a pesar de las grandes molestias que suele ocasionar a quienes la

padecen, no suele complicarse.

 

Aun así, se recomienda vacunar a los niños para evitar algunas de sus

posibles complicaciones, entre ellas, la muerte en dos de cada 100 mil

casos en niños, 6 de cada 100 mil en niños menores de un año y 25 de

cada 100 mil en caso de los adultos.

 

¿Cómo se contagia? La varicela es muy contagiosa y se trasmite con

facilidad por vía aérea (al toser, hablar, etc.) o por contacto con el

sarpullido. Se contagia entre uno o dos días antes de que se manifiesten

los síntomas y cinco después, por lo que evitar el contagio es muy difícil.

 

Aseguran los pediatras que tras estar en contacto con una persona

infectada, el 96% de las personas susceptibles de desarrollar el virus,

es decir, que no estén inmunizados, desarrollarán la enfermedad en un

mes. Por tanto, la mejor -y casi única- solución para no contraer la

enfermedad es la vacunación. En un pequeño porcentaje de los casos no

evitará la enfermedad, pero de contraerla, los síntomas serán mucho más

leves.

 

¿Qué síntomas produce?

 

El principal síntoma de la varicela son sus características ampollas

rojas, llenas de líquido, que suelen aparecer entre 10 y 21 días después

de la exposición al virus y que causan un gran picor. Las lesiones

cutáneas pueden ser leves (entre 250 y 500) y otras veces pueden

presentarse por miles y cubrir el cuerpo entero, incluidas las zonas de

mucosas, como la vagina, la boca o los ojos.

 

La cara suele ser el primer sitio en el que se manifiestan. Estas

ampollas pasan por tres fases: Pápulas: bultos rojos o rosados elevados,

que brotan durante varios días. Vesículas: ampollas llenas de líquido

que se forman en menos un día, se rompen y drenan. Costras: Cubren las

ampollas y tardan varios días para curarse.

 

Otros síntomas son: Fiebre, que suele ser muy alta Pérdida de apetito y

dolor de estómago Dolor de cabeza Cansancio y sensación de malestar

general Cómo actuar Ante la mínima sospecha -aparición de una erupción

cutánea y fiebre- de que un niño o un adulto puede estar padeciendo

varicela, hay que acudir al médico.

 

Ya no sólo para evitar las posibles complicaciones y le dé indicaciones

para tratar los síntomas, sino también porque es una enfermedad de las

incluidas en el sistema EDO (Enfermedades de Declaración Obligatoria),

un conjunto de enfermedades infecciosas y/o transmisibles de especial

importancia para la salud pública.

 

Una vez diagnosticada la enfermedad, no se debe llevar al niño al

colegio -o no acudir al trabajo- hasta que finalice la infección para

minimizar el contagio, sobre todo entre los grupos de riesgo, como

personas inmunodeprimidas, los recién nacidos y las embarazadas. Para

aliviar los síntomas se puede: Dar antipiréticos y analgésicos, como

paracetamol. Nunca ácido acetilsalicílico, pues puede su empleo en estos

casos aumenta el riesgo de padecer complicaciones.

 

Para reducir el picor y la comezón se puede usar compresas húmedas frías

o baños de agua tibia o avena cada tres o cuatro horas. También se

pueden aplicar cremas y lociones específicas. Para la erupción en las

zonas con mucosas, como la vagina, los ojos, la boca, etc., también

lociones específicas. No rascarse para evitar complicaciones, como

infecciones bacterianas en la piel.

 

En caso de los niños, esto puede ser difícil, por eso se pueden utilizar

guantes y cortar y lavar bien las uñas. Después de la infección es

probable que queden marcas durante un tiempo, y que queden marcas.

Además de evitar la infección no rascándose, es recomendable no tomar el

sol hasta que las marcas desaparezcan por completo.

 

Además, hay que ir al médico de inmediato si el enfermo tiene: fiebre

más de cuatro días, dificultades para respirar, problemas para caminar,

vomita, parece confundido, un fuerte dolor de cabeza o rigidez de cuello.

 

¿Qué es el herpes zoster?

 

Tras contraer la varicela, la persona ya es inmune y no suele volver a

contraer la enfermedad, pero sí herpes zoster. El virus de la varicela

permanece latente en las células de los nervios una vez curada la

enfermedad. Muchos años después -sobre todo en adultos mayores o

personas inmunodeprimidas-, este puede reactivarse y resurgir como

herpes zoster. También conocido como culebrilla, se trata un sarpullido

de dolorosas ampollas que se origina en un lado del cuerpo, desde la

espalda normalmente y que suele durar desde una semana a unos pocos

meses y cursar sin complicaciones, pero es muy molesto. Aunque no es

contagioso, las personas que lo padecen sí pueden contagiar la varicela.