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26 de mayo de 2016

Tras algunas películas de argumentos serios, Steven Spielberg, el

maestro de la imaginación y la fantasía, regresa, a sus 70 años, con "Mi

amigo el gigante / El buen amigo gigante / The BFG", que se estrena el 1

de julio en Norteamérica, a despertar al niño que tenemos todos en

nuestro interior con la magia que emana de su cine. "La imaginación es

una fuga de la realidad. Pero al mismo tiempo, podría ayudarnos a hacer

de este mundo algo mejor. Cada uno debería trabajar más en ello para ser

menos egoísta y ser más participes socorriendo a la humanidad”, explica

el cineasta en esta entrevista en exclusiva con NOTICINE.com.

 

Spielberg, encantador y tierno, con su chaqueta azul intenso, pantalones

rojos, corbata de rayas coloridas y zapatos deportivos, demuestra

merecerse cada vez más el apodo de rey Midas de Hollywood, por ser uno

de los cineastas más influyentes del Séptimo Arte, quien bien podría ser

considerado el Walt Disney de hoy. Recientemente estuvo en Cannes para

el estreno mundial de su nuevo film, y recordaba así: "En 1982 vine al

festival con E.T., el mismo año en que Roald Dahl ("Los Gremlins",

"Charlie y la fábrica de chocolate", "Matilda"…) publicó su libro "BFG,

El gran gigante bonachón", que acabo de llevar ahora a la gran pantalla

y que sedujo a la crítica en Cannes. Es una obra optimista y llena de

esperanza, que cautivó mi infancia y la de mis hijos. Obra del destino".

En efecto, Spielberg se ha consagrado con esto como el gran "gigante

amigo” del publico universal.

 

En la ficción, que gracias a la técnica de captura mezcla personajes

animados con actores de carne y hueso, Spielberg pierde la dimensión.

"The BFG", como se titula su nueva aventura cinematográfica, fuera de

competición en Cannes, tiene 7 metros de altura, mientras sus compañeros

lo subestiman porque ellos tienen entre 12 y 16 metros. Además, son

malvados y se nutren comiendo niños en el país de los gigantes.

Irónicamente, él debe proteger incondicionalmente a una niña londinense

que ha capturado una noche fría en el orfanato. Sera la pequeña Sofia

quien lo conduzca al Buckingham Palace para pedir ayuda a la Reina

Elizabeth y acabar con la banda de infames. En el encuentro cara a cara

con Spielberg, impresionan la calidez de su trato, su sencillez y su

modo tan personal de vivir la madurez sin dejar de ser niño… un niño

travieso.

 

- ¿Cómo logra plasmar la magia en las películas a pesar de la crueldad

de la realidad?

Las películas mágicas te hacen huir de la realidad, hasta cuando

terminan. Luego regresas al mundo real. Te llevan a soñar y a usar la

propia imaginación. Deberíamos hacer uso de ellas para mejorar la

humanidad, para llevar a la gente a un mundo menos egoísta y ocuparnos

para ayudar a resolver los problemas ajenos.

 

- ¿De dónde nace su inspiración?

Es un don que llega y me arrebata. No se construye ni tampoco sé de

dónde proviene. Más bien me duele mucho su ausencia, porque nada puedo

crear hasta que ella llega.

 

- Usted, sin duda, tiene el don de la creatividad…

Pienso que todos somos creativos en igual modo. Y yo no lo soy ni más ni

menos que muchos otros. Probablemente los demás nos han tenido el tiempo

de sumergirse en ella. Pero es un don que considero tenemos todos desde

que nacemos. Algunos la encuentran más rápidamente que otros. Hay quien

no la encuentran nunca.

 

- Se habla de un quinto episodio de "Indiana Jones". Cree que así como

el personaje de Harrinson Ford, Hans Solo, murió en "Star Wars",

¿debería ahora desaparecer también en esta saga aventurera?

No. Absolutamente no. Él no puede morir jamás. (risas) Pero prefiero no

hablar mucho del próximo film porque es aun todo un misterio.

 

- El hecho de que este mundo este invadido por la alta tecnología, ¿ha

influenciado su modo de expresar la fantasía?

No, por el contrario. La tecnología me ha permitido plasmar e ilustrar

cosas más reales, y de provocar emociones más fuertes. Técnicamente no

hubiésemos sido capaces de capturar las acciones de Harrison Ford en

"Star Wars", por ejemplo, y no hubiese sido posible hacer estas

películas tan solo hace siete años. En realidad la gente se sumerge y se

involucra tanto en los personajes y en sus aventuras que ni siquiera

presta atención a la tecnología que esto conlleva.

 

- Su gigante es una especie de alquimista de los sueños, para luego

implantarlos en el subconsciente de la gente. ¿Cuál tipo de sueno

hubiese usted querido que él le elabore?

Mi sueño es llevar a toda la gente que está en desacuerdo en el planeta

a vivir en armonía, y que ya no haya más diferencias entre ellos.

Obviamente, quisiera vivir en un mundo lleno de paz. Sin más guerras,

sufrimientos, dolor y torturas.

 

- ¿Cuál ha sido su peor pesadilla?

Siempre he padecido del terror de las persecuciones de grandes animales,

como los dinosaurios o los osos enormes. Y este pánico lo he traspasado

a mis películas. Escribo y elaboro todo en base a mis sueños, por eso

son tan intensas y fantasiosas.

 

- ¿Por qué sus protagonistas son casi siempre niños desamparados,

solitarios, con carencia de amor que al final logran redimirse?

Porque no me gustan los films dramáticos. Por ello mis películas siempre

ofrecen una buena solución para un buen final.

 

- ¿Esto tiene relación con su infancia? ¿Cómo la recuerda?

Yo no era un niño normal. Era un niño muy impaciente y muy débil. He

sido más razonable como adulto que como niño. Cuando iba a los

restaurantes con mis padres, siempre invadía las otras mesas y picoteaba

de la comida ajena. Mis padres se avergonzaban mucho de mí y no sabían

que hacer conmigo. Era muy inquieto y no aguantaba ni dos minutos

seguidos en una silla. Era un bribón. Ahora de adulto, me comporto mejor

(risas).

 

- A través de algunas de sus películas, "Amistad", "Salvar al soldado

Ryan / Saving private Ryan", "Lincoln…" reconstruye parte de la historia

norteamericana. En estos tiempos complicados y sombríos ¿Ha pensado en

como dirigiría una película sobre el futuro de la humanidad?

Si tuviera que hacerlo, sería muy optimista. Lo soy siempre. Mientras

peores son los tiempos, más necesitamos de magia y fantasía. La

humanidad es inteligente y sagaz y tiene una profunda inteligencia

emocional. Sería muy diferente si nosotros tuviésemos líderes que nos

permitieran hablar unos con otros y pudiésemos resolver nuestras

diversidades ideológicas, religiosas, políticas y culturales.

Determinaríamos las motivaciones que nos llevan a matarnos entre

nosotros y quizá podríamos encontrar las soluciones para que la raza

 

humana dialogue y sobreviva. Esto tiene que suceder antes o después.