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5 de noviembre de 2019

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La maternidad adolescente tiene secuelas, más allá de las obvias del

cambio de vida y la interrupción de los estudios. A los múltiples

problemas y riesgos de todo tipo que se producen por los embarazos

prematuros, podemos añadir uno más: la mayor incidencia de las

depresiones y trastornos psicológicos postparto y durante la gestación

que entre las mujeres adultas, según se desprende de un estudio

realizado en Perú, del que informa la agencia Andina. El 55 por ciento

de adolescentes embarazadas suele presentar trastornos emocionales

durante su gestación, la mayoría en relación al síndrome depresivo,

reveló un estudio realizado por el Centro de Promoción y Defensa de los

Derechos Sexuales y Reproductivos (Promsex).

 

"Aunque el embarazo es producto de una relación sexual consensuada con

la pareja (87.8 por ciento manifestó que así lo fue), no fue deseado",

comentó a la agencia Andina Luis Távara, gineco obstetra responsable de

la investigación "Impacto del Embarazo en la Salud de las Adolescentes

(2015)".

 

"Esto les genera miedo, temor, angustia, falta de apetito y hasta

insomnio. Las adolescentes se enfrentan a un mundo desconocido, solas,

sin saber qué les va a pasar, con apoyo parcial de su pareja, familia y

hasta de su entorno social, que además las estigmatiza. Una serie de

malestares afecta su salud mental y física", manifestó.

 

Lo más grave de esa situación, agregó, es que un 6 por ciento de las

encuestadas en el estudio tuvo intención de suicidarse porque consideró

que era la única salida para enfrentar la gestación no deseada.

 

"La mayoría de adolescentes que entrevistamos son pobres o muy pobres,

integran hogares desorganizados que no tienen un concepto arraigado de

familia. Y esa realidad la viven tanto las que residen en Lima como en

Callao, Piura y Ucayali, ciudades en donde realizamos la investigación",

precisó.

 

Otro dato que muestra la vulnerabilidad de las adolescentes es en

relación al cuidado de su niño o niña. Al momento de realizar la

investigación, comentó Távara, un 25.2 por ciento expresó que siente que

es como un "deber" velar por su bebé.

 

Agregó que un 5 por ciento tiene poco vínculo afectivo con el recién

nacido; 1.4 no lo aceptaba todavía y un 8.6 recién se amoldaba a la

situación.

 

"Este 40% de adolescentes (sumatoria de los porcentajes mencionados) es

resultado de su historia emocional. Ellas no han llegado a consolidar el

afecto hacia su hijo o hija justamente porque el embarazo es no deseado,

por eso les cuesta identificarse con su bebé, lo cual pone en riesgo su

supervivencia física como emocional", indicó.

 

El estudio se realizó en cuatro hospitales del país, dos de ellos en

Lima, uno en Piura y otro en Ucayali, y se entrevistó a 139 adolescentes

agrupadas en dos grupos etarios: menores de 15 años, y entre 15 y 17

años. Todas ellas dieron a luz en aquellos hospitales.

 

"Revisamos sus historias clínicas, tanto sus controles como el parto.

También entrevistamos a 21 profesionales de salud. Nuestro objetivo fue

conocer las consecuencias.