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7 de octubre de 2019

Conforme tu bebé empieza a crecer dormirá menos, y puedes aprovechar

para estos juegos creativos que nos propone la firma Chicco junto a

Bebés y más.

 

Los bebés recién nacidos suelen dormir una media de entre 16 y 18 horas

al día en intervalos de 3 o 4 horas, pero a partir de las 6 semanas de

vida empezarán a dormir durante períodos más cortos y ligeros por el día

y más largos y profundos por la noche. Durante el tiempo que permanece

despierto, el bebé comenzará a comunicarse a través de la sonrisa en

respuesta a algunos estímulos como puede ser una voz que le resulta

familiar, la cara de su mamá, algún sonido agradable... Es el momento de

aprovechar esa curiosidad innata de tu bebé y estimular su creatividad

para entretenerlo. Aquí tienes cinco ideas para conseguirlo:

 

- Sentadito en la hamaca

Tu bebé está despierto, ha comido y ya le has cambiado el pañal. Se

muestra tranquilo y seguro cuando te siente cerca de él y cada vez notas

que se interesa más por el medio que le rodea. Esa necesidad innata de

aprender y de explorar lo desconocido será más placentera si puede

comunicarse contigo a través de una sonrisa o emitiendo sus primeros

sonidos. Si tu respuesta es agradable y cercana animarás más a tu bebé a

que siga experimentando con los objetos que pueda tener cerca, la música

que esté escuchando o el paisaje que esté admirando en ese momento.

 

Sentadito en la hamaca puede seguir descubriendo el mundo mientras

escucha las melodías, juega con los colgadores o se relaja con el modo

vibrador. En este momento también les resulta muy enriquecedor y de lo

más entretenido experimentar con tejidos de diferentes texturas,

materiales o grosores. Estamos hablando de objetos tan simples y

cotidianos como pueden ser diferentes telas, botellas de plástico,

tapas... en definitiva, objetos de diferentes formas con diferentes

agarres y lo suficientemente grandes para que no pueda llevárselos a la

boca.

 

- Libertad de movimiento

En cuanto tu bebé acorta su sueño diurno, permanece más tiempo despierto

y es capaz de coordinar mejor sus movimientos es el momento de sacar la

alfombra de juegos. Si está despierto, la posición idónea es boca abajo

para que pueda ejercitar los músculos del cuello y de los brazos

mientras se entretiene con este juguete lleno de estímulos luminosos,

sonoros y de diferentes texturas. Si prefiere estar en posición supina,

podrá jugar con los módulos colgantes, cambiándolos de sitio y creando

escenarios nuevos.

 

- Descubriendo nuevos objetos

Tanto si tu bebé está sentado en la hamaca como si está tumbado en la

alfombra de juegos, puede seguir experimentando con los objetos clásicos

que todo bebé tiene. Por ejemplo, una pelota blandita de colores

llamativos le servirá para empezar a distinguir colores y formas.

También es divertidísimo darle un espejo de plástico y estar presentes

en el momento en que el bebé se reconoce a sí mismo a través de él.

 

El sonajero es uno de los primeros juguetes que se le da a un bebé. Si

tiene un sonido agradable servirá para relajarlo y aunque no sea capaz,

en un principio, de cogerlo y hacerlo sonar, a partir de los 5 meses

empezará a ser consciente de que el sonido lo crea él al agitarlo.

 

El mordedor podría encuadrarse dentro del grupo de juguetes o

entretenimiento cuando tu bebé lo utilice para metérselo en la boca y

experimentar con la textura. Lo ideal es que sea refrigerante, así

cuando empiece a la dentición, el frío actuará como analgésico y relajante.

 

- Su juguete favorito: papá y mamá

Como decíamos al principio del artículo, a las pocas semanas de vida, el

bebé es capaz de comunicarse con su medio a través de sonrisas y

sonidos. Desde muy pequeñito, reconocerá la cara de sus papás e

intentará transmitirles sus nuevos descubrimientos pues con ellos se

siente protegido y feliz. Aunque hay muchas maneras de entretener a

nuestro bebé, su favorita es la de dedicarles un poco de tu tiempo.

 

Sonríele, juega a cubrir y descubrir tu cara, ensaya caras con

diferentes estados de ánimo, paséalo por lugares diferentes, cántale

canciones, báñate con él, déjale descubrir diferentes olores y en cuanto

empiece a comer sólidos, permítele experimentar con los sabores y las

texturas. Y no te olvides de tener siempre a mano tu cámara de fotos y

de vídeo para inmortalizar esos momentos. ¡Son irrepetibles!