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2 de octubre de 2019

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El miedo a las matemáticas es culpa de los padres, aunque no sea algo

genético. En cualquier caso, los niños que sacan malas notas en esta

disciplina sí que no son responsables, según la Association for

Psychological Science de Washington, citada por ABC.

 

El estudio realizado por un equipo de investigadores de la Universidad

de Chicago señala que aquellos niños a cuyos padres las matemáticas les

cause ansiedad, y que por lo tanto aprendieron menos matemáticas en su

edad escolar, son más proclives a desarrollar temor y rechazo a esta

ciencia. Aunque esto, según Sian Beilock y Susan Levine —directores de

la investigación—, solo ocurre cuando estos padres ayudan a sus hijos a

hacer los deberes de matemáticas.

 

Ambos investigadores señalan que «los padres que teman las matemáticas,

serán menos efectivos a la hora de explicar conceptos e ideas a sus

hijos. Y, además, puede ocurrir que no actúen de forma adecuada si sus

hijos se equivocan a la hora de resolver un problema».

 

Este estudio refuerza la idea de que los padres no son conscientes de

cuánto afectan sus actitudes a la vida académica de sus hijos, aunque no

cierran la puerta a una posible relación genética. «Nuestro trabajo

sugiere que si un padre está constantemente diciendo "no me gustan las

matemáticas" o "esto me pone nervioso" los niños con capaces de captar

esta idea, interiorizarla y tomarla como propia», apuntan los

investigadores.

 

Así, la preparación de los padres es fundamental para evitar que se

produzca este rechazo y «para ello es necesario desarrollar más y

mejores herramientas cuya finalidad sea que los padres aprendan cómo

ayudar a sus hijos a hacer los deberes», matizan Beilock y Levine.

 

Entre sus sugerencias destacan: herramientas como libros de matemáticas,

la informática complementada con juegos tradicionales. Incluso se puede

recurrir a aplicaciones de Internet que fomenten la interacción con los

hijos.