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5 de agosto de 2019

Por Juan Pablo Russo

 

El cordobés Luis María Mercado debuta en el largometraje con "Vigilia en

agosto" (2019), una peculiar (y extraña) historia -estrenada en el

último Festival de Málaga- sobre el transitar de una novia días antes de

la boda, pero que sirve para hablar de los usos y costumbres de una

tradición sostenida por el patriarcado, la religión y los intereses

económicos de un sector privilegiado de la sociedad.

 

Ambientada durante un frio invierno en un pueblo rural de las sierras

cordobesas "Vigilia en agosto" nos presenta a Magda (Rita Pauls), una

joven que se encuentra en la etapa final preparatoria de lo que será su

casamiento con el descendiente de una de las familias tradicionales y

más poderosas del lugar. Con el devenir de los días una serie de

acontecimientos ocurren inesperadamente y Magda comienza a dudar, no

sobre su elección, sino sobre el rol que ocupará en una sociedad

patriarcal, donde lo que se espera de ella no tiene nada que ver con lo

que alguna vez soñó.

 

Mercado propone a priori un drama psicológico sobre el martirio de una

novia estresada por los preparativos de su inminente boda pero, lejos de

lo que puede leerse en una primera línea narrativa, "Vigilia en agosto"

ahonda mucho más allá para introducirse en problemáticas más ásperas y

no muy amables como la opresión social, los mandatos familiares, las

herencias que deben mantenerse intactas, el rol de la mujer en una

sociedad donde el hombre es el patrón y ejerce la violencia sobre el más

débil, no solo física sino psicológica.

 

"Vigilia en agosto" transita por una serie de tópicos que configuran la

agenda actual y que constituyen la célula madre de una historia cuyo

germen parece ser otro, mostrando la radiografía de una sociedad donde

la desigualdad -en su sentido más amplio- favorece al ejercicio del poder.