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10 de enero de 2019

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El experto Aaron Bernstein, codirector del Centro para el Clima, la

Salud y el Medio Ambiente Global de la Escuela de Salud Pública T.H.

Chan de Harvard, expuso recientemente, cómo estas calamidades afectan la

salud de los chicos y también, cómo los padres pueden ayudar a que

puedan crecer saludables y seguros, dentro de un panorama poco

favorable, dice Aire de Santa Fe.

 

Puntualizando, en relación con los efectos negativos del cambio

climático sobre la salud de los más pequeños, Bernstein dice:

 

• El cambio climático genera olas de calor cada vez más calientes y

prolongadas y esto significa que los niños no pueden jugar al aire

libre. La vida dentro de la casa suele ser más sedentaria, lo que

inevitablemente lleva a la obesidad.

 

• Más calor también produce más ozono, una sustancia contaminante que es

nociva para nuestros pulmones, y en especial, los de los chicos con

asma. El ozono también puede afectar a las embarazadas y su inhalación

se asocia a los nacimientos prematuros y bebés más pequeños.

 

• Con el cambio climático se dan mayores aguaceros y sequías. Las

sequías prolongadas y calientes, pueden causar incendios y estos

producen una severa polución del aire que incrementan los ataques de

asma y puede generar infecciones respiratorias, incluyendo neumonía.

 

• Las inundaciones y los incendios pueden ser experiencias traumáticas

para los niños. Perder la casa o la escuela puede causarles un tipo de

estrés que deja su marca y condenarlos en la edad adulta a sufrir de

presión alta, trastornos cardiológicos o derrame cerebral.

 

• Las inundaciones también están asociadas a brotes de trastornos

diarréicos, los que son particularmente peligrosos en los infantes.

 

• Las grandes catástrofes climáticas, como los huracanes, y sus

consecuencias, dificultan el acceso a la atención médica. En general los

hospitales se destinan a alojar a los evacuados o se cierran y los

chicos que necesitan, por ejemplo, sesiones de diálisis o

nebulizaciones, pueden verse afectados o imposibilitados de recibir la

atención necesaria.

 

• Por el contrario, reduciendo nuestra dependencia del combustible fósil

–como el carbón y el gas natural, los cuales son los mayores causantes

del cambio climático– se puede mejorar la salud de los niños, hoy mismo.

Por ejemplo, al quemar menos combustible fósil se reduce la polución del

aire, la que está asociada a problemas respiratorios severos. Esto

derivaría en que los niños puedan salir fuera de casa, moverse, lo que

impacta contra la obesidad.

 

• También pensando la construcción de ciudades e infraestructuras,

teniendo en mente el cambio climático, ya generamos un beneficio. Cuando

usamos más energías renovables y creamos más espacios verdes, nuestras

ciudades serán más frescas y tendremos menos contaminación atmosférica,

es decir un mejor medio ambiente para los niños y para todos.

 

En cuanto a los que los padres pueden hacer para proteger a sus niños,

Bernstein aconseja:

 

• El punto más importante es que los padres realicen acciones para

descarbonizar en sus propias vidas y en la comunidad para darles una

mejor calidad de vida hoy y proveer un clima más llevadero para el mañana:

 

• Elegir caminar, andar en bicicleta o transporte público todo lo que

puedan. Si compran un automóvil, busquen uno con mejor economía de

combustible (a mayor cantidad de gas que quema por milla, mayor cambio

atmosférico nocivo genera).

 

• Una vez a la semana, sustituir una comida con carne roja por una con

vegetales. La carne de res deja más huella de carbono que cualquier otra

fuente de alimentos. Esto tiende a ser insalubre.

 

• Reducir, rehusar y reciclar, un consejo de nuestros tiempos. Entonces,

más cosas nuevas compramos, más aumentamos nuestra huella de carbono.

Mucho de lo que consumimos (en los Estados Unidos) viene del extranjero,

pero la polución atmosférica que genera su producción no se queda allí,

vuelve hacia nosotros.

 

• Escuchar a nuestros chicos. Ellos están aprendiendo más acerca del

cambio climático que nosotros y es necesario prestarles atención a la

hora de expresar sus deseos respecto de este tema. No debemos esperar a

que ellos sean adultos con autoridad para que se realicen los cambios.

 

• Involucrarse. Muchos pueblos y ciudades quieren descarbonizar y los

padres pueden jugar un rol en la definición de esos esfuerzos. En el

caso que el vecindario esté siendo reurbanizado, pedir que en la

planificación se incluya senderos para caminar y andar en bicicleta en

forma segura, que haya espacios verdes y mejor acceso al transporte

público. Estas acciones mejorarán la salud de todos y, especialmente, la

de los niños.