Noticias

...
10 de enero de 2019

p.p1 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Consolas; -webkit-text-stroke: #000000} p.p2 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Consolas; -webkit-text-stroke: #000000; min-height: 14.0px} span.s1 {font-kerning: none}

Diversos estudios previos subrayaron los altos contenidos de azúcar en

la mayoría de los cereales que consumen los niños en sus desayunos, y

ahora un nuevo informe alerta sobre cómo la publicidad de estos

productos orientada a los más pequeños puede favorecer su consumo, con

lo que ello conlleva de riesgos para la salud. Así lo asegura el

Dartmouth-Hitchcock Medical Center, en un artículo publicado en

‘American Journal of Preventative Medicine’, del que informa Gaceta Médica.

 

“Uno de los factores que contribuyen a las dietas de peor calidad de los

niños es el marketing de comida nutricionalmente pobre dirigida a ellos.

Las marcas se dirigen directamente a los niños en los anuncios sabiendo

que pedirán a sus padres esos productos”, ha explicado la líder del

estudio, el primero que muestra esta relación, Jennifer Emond.

 

La adopción de hábitos alimentarios pobres incluyen un consumo excesivo

de azúcar, que puede conducir a padecer diabetes, que a su vez es un

factor de riesgo para sufrir 13 tipos de cánceres. Los hábitos de comida

de los niños se desarrollan durante su edad preescolar, y los niños que

tienen sobrepeso a los cinco años probablemente lo padecerán durante su

adolescencia y adultez.

 

En el estudio, los investigadores observaron de forma computarizada los

anuncios de televisión para niños en los programas de televisión que

vieron en canales infantiles. El equipo de Edmond compró una base de

datos de publicidad y contó, por marca, los anuncios de cereales que se

emitieron en los programas que cada niño veía. Posteriormente, se

preguntó a los padres sobre los programas que veían sus hijos y qué

cereales comieron en la última semana, cada ocho semanas, durante un año.

 

Los niños comen lo que ven

 

“Encontramos que los niños que estaban expuestos a anuncios de

televisión de cereales de alto contenido en azúcar emitidos en los

programas que veían eran más propensos a comer los cereales que habían

visto anunciados”, ha destacado Edmond.

 

“Nuestros modelos explicaron varias características del niño, el padre y

la familia, y si el niño comió cada cereal antes de comenzar el estudio.

Pudimos aislar el efecto de la exposición a la publicidad de cereales en

la ingesta de cereales para niños, independientemente de todos esos

otros factores”, ha matizado la investigadora.

 

Edmond ha lamentado que los “anuncios de comida alta en azúcar dirigidos

a niños hacen difícil para los padres formarlos en hábitos alimentarios

saludables”. No obstante, “se puede modificar”. “Hay acciones a nivel

político que pueden implementarse para reducir la exposición de los

niños a la publicidad de alimentos y para mejorar la calidad de los

alimentos que se anuncian para niños”.

 

“Los esfuerzos para promover y apoyar dietas de calidad en jóvenes son

importantes para fomentar comportamientos y estilos de vida necesarios

para mantener un peso saludable y reducir el riesgo de enfermedades

crónicas, incluyendo muchos cánceres”, ha incidido la experta.