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August 14, 2019

La nueva película de Sebastián Borensztein ("Kóblic", "Un cuento

chino"), de nuevo con Ricardo Darín, "La odisea de los giles", se

inspira en el best seller de Eduardo Sacheri, "La noche de la usina",

para narrar la historia de un grupo de personas que ven cómo sus sueños

son aplastados por la crisis económica. En medio de la desesperanza, la

unión, terminará por dar un respiro a días de desesperación e

incertidumbre. "Me conmueve y me mueve un contexto del que puedo hablar,

y eso me atrapó de esta historia, no sucede en otro lugar, es muy

argentina", dijo a nuestros compañeros de EscribiendoCine en esta

entrevista.

 

- ¿Cómo fue el proceso de llegar a la película desde el libro?

Fue un proceso de desarrollo largo. Ni bien leí la novela ví la película

y su tono. Las dos experiencias son distintas, leer es un ejercicio y

mirar la película es otra cosa. Quise filmarla después de leerla, porque

mientras la veía la leía, y eso fue que no fue todo desde cero. Sabía

qué iba a contar, quería narrar estos personajes, pero tenía que

encontrar el tono, porque no era fácil, es un heist, pero es un heist

con aventura, que se reacomoda todo el tiempo, y cuando terminás de ver

la película entendés el título, es una odisea. Nosotros dimos vuelta por

completo la novela, porque en ella no sabés qué es lo que hacen los

personajes, la literatura con su dulzura, te envuelve, como la serpiente

encantadora y te llevás por la narrativa del autor y en un momento te

encontrás desembocando en el clímax de la historia y entendés qué es lo

que estuvieron haciendo. En la película quisimos mostrar y establecer el

suspenso o incógnita de ver si estos tipos podían hacerlo y cómo

hacerlo. Lo establecimos desde el heist, con el desarrollo de los

personajes y cómo explotas la pretensión de habilidades que cada uno

tiene para el plan.

 

- ¿Cuánto tiempo le llevó?

Diría que el proceso duró casi un año y medio. Yo leo la novela en abril

de 2016 y la empezamos a filmar en octubre de 2018. Nos juntamos,

pensamos, hablamos con Sacheri, comenzamos, fuimos y vinimos varias veces.

 

- Uno se olvida del inicio del relato y conectas rápidamente con los

"giles" y lo que hacen…

Yo creo que en el comienzo se deja bien claro quiénes son esos tipos que

están ahí, y qué representan, hay una explicación clarísima sobre qué es

un gil y hasta dónde aguantan. Es una promesa, en esos dos o tres

minutos se establece el ADN de la historia, qué va a ser la narración y

su promesa. Quisimos generar eso.

 

- ¿Cómo configuraron a los "giles"?

De una manera muy orgánica y a partir de novedades y acontecimientos que

se fueron dando en el grupo. Leída la novela, Ricardo (Darín) lee la

novela, le digo que hay que hacer la película, se fue a España, me dijo

que hablábamos cuando volviera, volvió y me dijo que "éramos padres",

había comprado los derechos, se sumó el Chino con la productora y

Federico Posternak.

 

- ¿Cómo pensó el resto del elenco?

Leyendo mucho, pensando, ver qué le pasaba a cada uno con la novela. De

todas las películas fue en la que menos solo me sentí, porque un

director con los guiones trabaja muy solo, pero acá nos reuníamos todas

las semanas a trabajar y sumar ideas, después yo catalizaba todo.

 

- ¿Qué quería que estuviera presente de "La noche de la usina" en la

propuesta?

De eso que nos enamoramos de la novela y que queríamos que estuviera

presente en el cine, por eso hablamos de adaptación, porque hay ciertas

cosas de la novela que no se pueden sostener cinematográficamente y se

eliminan, y hay otras que se sumaron para completar aquello que faltaba.

Para poder estar vigentes en la cinematografía es que también tenían que

tomar ciertos giros. Muchas veces en la literatura podes contar cosas

que en cine no se sostienen y tenés que acomodar para que los personajes

se adapten a la narración de la película y muy en género.

 

- En la película los personajes todo el tiempo avanzan y la narración

avanza por acciones…

En la novela hay un narrador, que es quien escribe la novela y que se

permite el cambio de punto de vista permanentemente. Elegimos un

narrador, a Fermín Perlassi (Darín), puesto en primer plano para que el

espectador sepa por dónde van, cambios cinematográficos para narrar. Por

una cuestión hasta ética, si no es lo mismo y sumás cosas, es porque no

se llama "La noche de la usina". Y eso hasta te da la libertad de hacer

cambios sustanciales. La novela y la historia son tan sólidas, narrada

por Sacheri de una manera, que hasta permitiría otras adaptaciones. Hay

historias que sólo tienen un camino posible, y otras, como ésta, varios,

y nosotros elegimos uno de ellos, nos llevó mucho tiempo y estoy muy

contento por el que elegimos.

 

- ¿Cómo fue reencontrarse con Darín en su rol de productor?

Ricardo siempre fue bastante productor. Y somos inofendibles. Nos

decimos lo que queremos. Compartimos el humor, nos reímos mucho, de lo

mismo, somos grandes compañeros de laburo y de llevarnos en general.

 

- ¿Qué energía manejaba en el set? Uno imagina que lo deben haber pasado

bien…

Nos pasó de todo, imaginá nueve semanas de rodaje en el campo, ya la

otra vez pasó también, que tuvimos hasta una inundación. Nosotros

salimos a hacer una gira por el interior filmando, hemos llegado a ir

con heladera con suero antiofídico, para que veas, pero la pasamos muy

bien. En la novela estaba marcado que transcurría en un pequeño paraje,

en un pequeño pueblo, nos miramos y dijimos "otra vez vamos al campo".

Esta es una película que tiene muchos personajes protagónicos, de peso,

todos tienen rol definido y cumplen dentro de la narrativa diferentes

funciones, unos aportan más humor, otros nostalgia, otros cierto

pintoresquismo, y cuando vas a montar ahí entendés la complejidad de

tener escenas con tantos actores en cámara, nueve actores, sabes que

estás cubierto por todos lados, muchos actores, editás y ves mucho

color, por eso cuando la volvés a ver ves todas esas otras capas.

 

- Es una película muy cinéfila, más allá de lo popular y vuelve a

trabajar con el estereotipo del "perdedor", que está muy presente en tu

cine…

Si te preguntás qué tiene que ver con lo anteriormente hecho conmigo,

todas tienen un fuerte componente argentino. No fue consciente en las

primeras veces, pero ahora sí, me conmueve y me mueve un contexto del

que puedo hablar, y eso me atrapó de esta historia, no sucede en otro

lugar, es muy argentina. Están nuestros paisajes.

 

- ¿Qué fue lo más difícil de rodar?

Todo el tercer acto, que empieza a llover y no paró.

 

¿Cómo cambió su idea sobre los "giles"?

El concepto de gil, giles somos todos, excepto los tipos que manejan los

piolines, y que se nutren de los giles.