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September 1, 2016 1

Este jueves llega a las carteleras paraguayas la película "Guaraní", una

coproducción del país con Argentina, dirigida por Luis Zorraquín, que

debutó mundialmente en 2015 durante el Festival Black & Nights en

Estonia, y se estrenó el pasado marzo en Buenos Aires después de haber

recibido varios premios en festivales internacionales.

 

La historia relata el viaje emprendido por Iara, una adolescente a la

que interpreta la joven Jazmín Bogarín, y su abuelo Atilio (Emilio

Barreto) en el que reflexionarán sobre el sentido de la identidad y los

valores que se forjan alrededor de una cultura.

 

El anciano sueña con un nieto a quien enseñarle el arte de la pesca y el

idioma guaraní, y tras enterarse de que su hija, la madre de Iara,

espera un varón en Buenos Aires, ambos irán en su busca para traerlo de

vuelta a Paraguay.

 

Simón Franco, guionista del film, explicó que su intención es "mostrar

que la cultura, o mejor dicho, la sangre guaraní, vive en las personas y

no en los lugares". Y es que se trata de una identidad propia de pueblos

indígenas que se extienden por buena parte de América del Sur, ubicados

desde Paraguay hasta el sureste de Bolivia, pasando por el norte de

Argentina y parte de Brazil.

 

Bogarín es uno de esos rostros frescos que se agradecen en el cine. La

joven actriz comentaba que su colaboración con Barreto había sido "una

experiencia bastante enriquecedora", ya que ejerció como su mentor,

ofreciéndole consejos tanto en esos primeros pasos de su carrera como en

su vida personal.

 

"Esta película intenta conciliar el idioma, las raíces con el

desarrollo, y está representado en la relación entre el abuelo y su

nieta" explicaba el director en una entrevista con nuestros compañeros

de Escribiendocine. "Paraguay, por diversas cuestiones socioeconómicas a

lo largo de su historia, obligó a una generación trabajadora a emigrar

dejando a sus hijos al cuidado de sus abuelos. Esta relación es la que

intento describir con mucha delicadeza a lo largo del viaje y de la

peli", añadió.

 

De esta manera, Zorraquín emplea el viaje físico como metáfora sobre el

desarrollo humano, las ciudades y, en general, el mundo globalizado. Esa

sensación de avanzar de manera inevitable se combina con la reflexión y

la contemplación, en un intento de mantener en equilibrio la identidad

frente a los cambios.

La buena acogida que ha tenido en otros países sirve de precedente para

vaticinar un nuevo éxito en Paraguay, pero el equipo mantiene cierto

nerviosismo ante el estreno. "Estoy ansioso, nervioso, expectante, a ver

qué dice el público, cómo recibe la película", explicaba Osvaldo Ortiz,

el director de arte. "Ojalá que les guste; esperamos que la gente se

 

apropie de ella, porque es una película muy nuestra", afirmó.