News

...
March 13, 2019

Las mascotas traen muchos beneficios a los niños, pero no todas los

aportan de la misma forma. Dependiendo de la edad de tus hijos, el

tamaño del hogar y otras circunstancias, las recomendaciones a la hora

de elegir un animal para la familia, cambiarán, dice 20 Minutos.

 

Los perros son los que más satisfacciones y aprendizajes les procuran,

pero también son los que acarrean más trabajo y responsabilidades. Los

gatos, para los más suaves y formalitos. Hay todo un universo de

hamsters, jerbos, pequeños pájaros, peces...

 

Las mejores mascotas para niños pequeños

 

Los mejores perros para los niños pequeños son de tamaño mediano o

grande Está ampliamente aceptado que convivir con un animal puede

resultar altamente beneficioso para un niño pequeño en muchos sentidos:

hacerse responsable de parte de los cuidados de la mascota, tener un

vínculo especial de amistad con otra especie mejora la empatía e incluso

verle morir es positivo, ya que ayuda a que asuma de modo más fácil y

natural el ciclo de la vida. Además, son muchos los niños que desde bien

pequeños desean un animal y se lo piden a sus padres con insistencia.

 

Algo tan deseado puede resultar muy motivador. Lo importante en estos

casos es tener claro qué animal vamos a aceptar en nuestro hogar. No

ceder a caprichos repentinos e informarse sobre los cuidados que

necesita y saber si se los podremos dar es imprescindible, ya que todos

los ejemplos y aprendizajes positivos que podría obtener el niño pueden

convertirse en lo contrario si el pequeño comprueba que el animal

languidece y muere sin los cuidados adecuados o es abandonado.

 

Casi todos los niños, si pudieran elegir un animal de compañía, optarían

por un perro. Y efectivamente es el compañero de juegos por excelencia.

Son animales extraordinariamente sociales, buscan continuamente la

compañía humana, es posible enseñarles muchos trucos, compartir con

ellos largos paseos, lanzarles la pelota, cepillarlos... Pero también

son las mascotas más exigentes: requieren dos o tres paseos diarios, es

necesario educarlos, hay que tener un lugar para ellos durante las

vacaciones, viven bastantes años, más de 12 como media...

 

Todas esas son responsabilidades que un niño pequeño no puede asumir.

Sólo si los padres lo tienen muy claro es una opción recomendable. En

caso de optar por un perro lo ideal es que no sea de raza pequeña. Los

perros muy pequeños son también más frágiles. Un niño pequeño puede

hacerles mucho daño sin pretenderlo.

Los perros pequeños además se saben vulnerables y es frecuente que huyan

de las atenciones de los niños. Es preferible una raza (o un mestizo) de

mayor tamaño. Como poco se recomienda que sea del tamaño de un cocker.

Por supuesto, hay razas especialmente cariñosas, juguetonas y pacientes

con los niños: bobtails, boxers, labradores y golden retrievers... Todos

son perros grandes, no es una coincidencia.

 

Es menos importante, pero también recomendable, elegir una hembra. Las

perras son más dóciles y pacientes. Los gatos, para los niños más

formales Los gatos son mucho menos exigentes que los perros. No

requieren paseos y pueden quedarse solos en casa si sus dueños salen de

vacaciones. Por eso muchas veces se adopta o se adquiere un gato como

sustituto menos trabajoso de un perro. No es una buena idea. Es un

animal completamente diferente y no siempre es el compañero más adecuado

para un niño pequeño (entendiendo como niño pequeño de dos a siete u

ocho años). Un gato puede ser muy cariñoso y buscar constantemente la

compañía de su dueño. Pero son animales con los que hay que tener un

trato suave y respetuoso.

 

Se les puede acariciar, se puede jugar con ellos, pero respetando

siempre sus apetencias. Cuando un gato no desea jugar o no desea ser

acariciado hay que dejarle dormir en paz. Y no toleran un trato rudo. Si

un niño pequeño lo sujeta de modo que le molesta el gato puede arañarle

al intentar zafarse. No sería una agresión, simplemente una consecuencia

de tener un montón de uñas afiladas, pero hay que tenerlo en cuenta.

 

Únicamente son aconsejables para los niños más formales y suaves,

capaces de comprender cómo tratar a un gato. Pequeños mamíferos Existe

todo un universo de pequeños mamíferos que pueden ser unos animales de

compañía estupendos. Los más comunes son los jerbos, conejos, cobayas y

hamsters. Los hamsters son los más extendidos. Hay multitud de

variedades. Son fáciles de mantener y de manipular, aunque hay que

tratarlos con gentileza. Habría que abstenerse de comprar una pareja, si

son del mismo sexo no son raras las peleas y si son macho y hembra,

aunque ver de primera mano la procreación animal pueda ser muy

instructivo, podemos vernos inundados de crías.

 

El único inconveniente de los jerbos es que tienen cola, por lo que a

muchos les recuerdan a las ratas o ratones y les repugnan. Pero estos

pequeños roedores son más inteligentes, dóciles, curiosos y amistosos

que los hamsters y por tanto más recomendables para los niños pequeños.

Al contrario que los hamster, es recomendable tener al menos un par de

ellos. La cobayas y los conejos comparten muchas similitudes. De hecho

son buenos compañeros y no es raro verlos juntos en las tiendas de

animales. Su mayor inconveniente es su tamaño, que hace que sus jaulas

sean más aparatosas y haya que limpiarles con mayor frecuencia. En

cambio tienen como ventaja una mayor esperanza de vida que hamsters y

jerbos y su mayor tamaño hace que su manipulación sean más placentera.

Se les puede abrazar y acariciar mejor.

 

En las tiendas es fácil ver también otros pequeños mamíferos como

hurones y chinchillas. Pero esos animales necesitan dueños algo más

experimentados.

Réptiles, peces y pájaros, se ven pero no se tocan (o se tocan poco)

Reptiles (iguanas o tortugas), peces y a veces pájaros son lo únicos

compañeros posibles para niños con alergia. Son animales con los que es

complicado tener mucho contacto físico y prácticamente imposible

compartir juegos. Pero para muchos niños son fascinantes. Una

fascinación que los padres pueden aprovechar animándoles a leer e

investigar sobre sus costumbres y sobre cómo cuidarlos mejor. Lo más

importante en este caso es implicar mucho al niño en su elección y

cuidados y mantenerlos en óptimas condiciones.