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January 9, 2020


Desde la infancia, el ser humano necesita hoy más que nunca el contacto

con la naturaleza y no hacerlo está teniendo consecuencias severas en la

especie, escribió en La Nación Martín de Ambrosio.

 

Ana Di Pangracio, directora ejecutiva adjunta de la Fundación Ambiente y

Recursos Naturales (Farn, una ONG fundada en 1985 con el objetivo de

promocionar el desarrollo sustentable "a través de la política, el

derecho y la organización institucional de la sociedad"), remarca que

cada vez hay más estudios acerca de cómo la naturaleza contribuye a la

salud y la felicidad. "Alimentar aves o plantar árboles, por ejemplo,

baja la ansiedad, sobre todo en los niños que tienen hiperactividad o

déficit de atención", dice. Señala que existen muchas iniciativas en

este sentido, sobre todo en Estados Unidos, donde hay programas que dan

muy buenos resultados. "Para chicos en poblaciones vulnerables hay ONG

que arman visitas en grupo a parques nacionales. Así se generan lazos de

confianza entre los chicos, que pueden experimentar algo inédito para

ellos, y se resguarda además el patrimonio cultural y el natural. Una de

las más conocidas, Citykids, tiene sede en Washington. Los que han

participado pudieron completar la secundaria y muchos hasta han entrado

en universidades", agrega.

 

De igual modo, la naturaleza es la solución para pequeños-grandes dramas

de la vida cotidiana. "En los últimos diez años, una buena cantidad de

psicólogos se han centrado en la que bien podríamos llamar la psicología

de la ecología y el ambiente sostenible. Esta nueva orientación de la

psicología nos muestra la influencia ejercida por el entorno físico y

los componentes de ese entorno en el ser humano", indica Obdulio Menghi,

biólogo y presidente de la Fundación Biodiversidad Argentina. "Hay

muchos estudios sobre los efectos de las pasarelas boscosas en los

transeúntes de las ciudades. La presencia de miniparques arbolados y

floridos influye en el respeto por el ambiente, la baja en la

delincuencia y los actos vandálicos. Las plantas en los lugares de

trabajo, las escuelas y los hospitales generan efectos positivos. ¿Por

qué un paseo por el bosque nos vuelve más serenos? ¿Por qué las plantas

influyen en nuestra salud física y mental?".

 

Bosques curativos

 

Por eso, donde el problema de la falta de verde es más acuciante por la

densidad de la población hay expertos que buscan paliativos. La Sociedad

Internacional de Medicina de la Naturaleza y los Bosques (Infom, por su

sigla en inglés), que reúne investigadores de Japón, Estados Unidos y

Finlandia, entre otros países, investiga por qué el aire de los bosques

es en cierto modo curativo. Tanto que en Japón muchos médicos

recomiendan el ‘shinrin-yoku’, cuya traducción es ‘tomar la atmósfera

del bosque’ o ‘baño de bosque’. Hasta ahora solo hay hipótesis. Quizás

los olores, algo del ambiente, la misma actividad física, la posibilidad

de ejercer el asombro ante colores y formas diversas que aún las

computadoras no pueden reproducir con tanta precisión y belleza. O todo

eso junto. O sentirse parte de un todo, en cierta armonía universal.

 

Pero los niños y jóvenes enfrentan hoy riesgos mayores. La epidemia de

miopía en Asia es un ejemplo. En China, el 50 % de los alumnos terminan

la primaria con ese síntoma. Descartadas las causas genéticas, al ser un

fenómeno reciente, los expertos apuntan al estilo de vida. Por un lado,

la alta exigencia, y por el otro, la irrupción de nuevas tecnologías,

‘smartphones’ y tabletas, con pantallas que provocan una frecuencia de

parpadeo menor a la normal. Esto se advierte también en algunos países

de Occidente.

 

"El trastorno por déficit de naturaleza afecta sobre todo a los niños.

Muchos, cuando visiten una reserva o medio natural no tardarán en

preguntar ¿cuándo volvemos?, ¿para qué vinimos? La naturaleza les

resulta demasiado lenta a quienes están acostumbrados a wasapear con

varias personas al mismo tiempo, alternando con redes sociales que los

hiperestimulan. Por eso son tan importantes las reservas naturales

urbanas", aporta Bertonatti.

 

Nadie pide un regreso al estado natural ni glorifica al ‘buen salvaje’

de Rousseau. Pero el alejamiento de la naturaleza está detrás de muchos

problemas que podrían solucionarse al menos con un verde aquí, un

arroyito no contaminado allá. Y con la conciencia de que los orígenes de

la especie están más en el carbono que en el silicio de los celulares.

 

Photo: © LibreShot