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September 4, 2016

Lo que convierte a las fórmulas lácteas para bebés en perjudiciales en

comparación con la leche materna, a la hora de engordar a nuestros

niños, no es como podríamos imaginar por contener demasiados hidratos de

carbono o azúcares, sino por su exceso de proteínas, cuenta Canal 44.

 

Por ello, los especialistas recomiendan la lactancia materna exclusiva,

cuando menos los seis primeros meses de vida del bebé, explicó la

especialista en Gastroenterología y Nutrición Pediátrica Claudia

Sifuentes Vela.

 

Agregó que uno de los riesgos principales del uso de las fórmulas

infantiles, sobre todo si es el único alimento que el bebé recibe, es la

obesidad, pues estos productos duplican, en algunos casos hasta

triplican, la cantidad de proteínas que contiene la leche materna.

 

“No es la cantidad de lactosa (azúcar natural de la leche), porque las

fórmulas contienen la misma proporción que la leche materna, sino el

exceso de proteínas. Diversos estudios realizados en los últimos 10 años

indican que la cantidad de proteínas en las fórmulas lácteas se asocia a

un incremento de peso desproporcionado en los dos primeros años de vida

y, más adelante, entre los cinco y seis años de edad, los niños que

fueron alimentados con fórmulas presentan un significativo incremento en

la masa corporal”, explicó la gastroenteróloga pediatra.

 

La especialista indicó que cuando la lactancia materna exclusiva no sea

posible, la madre deberá informarse y elegir entre la gran variedad de

marcas, la fórmula que contenga los valores más bajos de proteínas. En

cuanto a los demás componentes, entre una marca y otra no existen

diferencias significativas.

 

Entre los riesgos más frecuentes asociados al consumo de fórmulas

lácteas, Sifuentes Vela mencionó, además de la obesidad, a las alergias

que pueden desarrollar los bebés al estar expuestos de manera temprana a

la leche de vaca que contienen estos productos.

 

“Finalmente es una proteína distinta a la de la leche materna, esto

puede hacer que los niños sean más susceptibles a desarrollar alergia a

la leche de vaca que deriva en:

 

     Reflujo

     Diarreas

     Estreñimiento

     Cólicos intensos

     Dermatitis atópica

 

“También existe un mayor riesgo de padecer enfermedades infecciosas

respiratorias y digestivas”, explicó.

 

Claudia Sifuentes explicó que es posible la lactancia materna mixta

cuando la madre no tiene la posibilidad de amamantar al pequeño o no

desea hacerlo, sin embargo, advirtió: “Al ofrecerles a los niños

fórmulas lácteas, el efecto inmunológico protector de la leche materna

se pierde”.

 

“En este tema habría que cuestionar por qué la madre no le ofrece a su

hijo lactancia materna exclusiva, ¿No desea hacerlo? ¿En su centro de

trabajo no cuenta con las condiciones necesarias para extraerse la

leche? También existe un concepto equivocado sobre si el bebé está

satisfecho únicamente con la leche materna. En este sentido la respuesta

es esta: la madre que amamanta a su hijo siempre va a producir la leche

suficiente para alimentarlo”, expresó.

 

Finalmente, la especialista en nutrición pediátrica dijo que el niño que

es alimentado con fórmulas lácteas deberá tener un seguimiento por parte

del pediatra en cuanto a su patrón de crecimiento para que éste sea el

adecuado.

 

Las características de las leches para bebés

 

Se denominan sucedáneos de la leche materna a productos alimenticios que

sustituyen en forma total o parcial a la lactancia materna. Estas

fórmulas infantiles se desarrollan teniendo en cuenta los requerimientos

nutricionales de cada etapa de crecimiento del bebé.

 

Para aquellos bebés que no padecen de ningún tipo de enfermedad

metabólica o alergia alimentaria existen dos tipos de fórmulas:

De inicio

 

     Se fabrican teniendo como modelo básico la leche materna y se

consideran adecuadas para la fisiología del recién nacido y del lactante

pequeño

     Una vez reconstituidas, deben cubrir todas las necesidades

nutritivas del lactante desde los 0 a los 4-6 meses, aunque pueden

utilizarse, complementadas con otros alimentos, hasta el año de edad.

     Consumo recomendado por día: entre 150 a 172 gramos.

 

De continuación:

 

     Llamadas también de seguimiento.

     Estas leches se basan en que a partir de los 4-6 meses la capacidad

funcional del aparato digestivo la actividad de las enzimas y la función

excretora renal han alcanzado un nivel muy superior al existente en el

recién nacido y más semejante al del niño mayor

     Están indicadas como parte líquida de la dieta del destete para

lactantes a partir del sexto mes de vida y para la alimentación de niños

de 12 a 36 meses como parte de una dieta diversificada.

     Consumo recomendado por día: entre 74 y 140 gramos.

 

Expertos hacen énfasis en que estas fórmulas o sucedáneos no reemplazan

 

a la leche materna, la cual es la mejor leche que el niño puede recibir.