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February 6, 2019

Nuestra manera de tratar a los niños en la familia afecta a su desarrollo psicológico. Como muchas otras cosas básicas de la vida, nadie nos enseña en detalle qué resulta lo mejor para ayudarles a crecer en equilibrio, y nosotros o improvisamos, o intentamos recordar cómo nos educaron a nosotros nuestros padres. Estas son las recomendaciones de Etapa Infantil con todo lo que NO tienes que hacer:

 

1. Etiquetar a los niños

 

Las etiquetas que colocamos sin darnos cuenta terminan incidiendo en el concepto que el niño se forma de sí mismo y pueden dañar su autoestima. Frases como “eres malo”, “eres vago” o “eres tonto” son algunas de las sentencias que pueden causar un fuerte impacto emocional en los

pequeños. Además, a largo plazo estas etiquetas pueden volverse realidad ya que este tipo de frases repetidas una y mil veces sientan un precedente en el niño sobre cómo debe actuar o comportarse de acuerdo a las expectativas que se tienen de él, lo cual se termina convirtiendo en una profecía autocumplida, un fenómeno conocido en el área de la psicología como Efecto Pigmalión.

 

2. Sobreprotegerlos

Los padres quieren proteger a sus hijos, es un instinto natural. Lo mismo les sucede a los abuelos con sus nietos y es probable que a hasta los hermanos mayores con los más pequeños. Sin embargo, una cosa es cuidar al niño y otra completamente diferente sobreprotegerlo constantemente. El niño al que se le limitan las posibilidades para explorar el mundo y aprender por sí mismo, no es feliz y a la larga terminará convirtiéndose en un joven inseguro, incapaz de tomar decisiones por sí mismo y de resolver sus propios problemas.

 

Familias tóxicas desarrollo psicológico infantil

 

3. Inculcarles miedo


Los niños no tienen sentido del peligro, pero ese no es un motivo válido para inculcarles el miedo a vivir. Es cierto que el papel de los padres y el resto de los miembros de la familia es velar por su seguridad y evitarle accidentes innecesarios, pero eso no implica que le impidan vivir y explorar su entorno. Cuando se le inculca miedo a lo desconocido y a enfrentar la vida le convertimos en una persona insegura y temerosa, incapaz de proponerse metas y asumir riesgos.

 

4. Generarles culpa

Tener la responsabilidad de educar a un niño es una tarea difícil, pero esa no es excusa para descargar las frustraciones en los más pequeños de casa. Hay ocasiones en las que los padres culpan a sus hijos por no haber podido terminar sus estudios o les echan en cara no haber disfrutado de su juventud por tener que cuidar de ellos. Así el niño se convierte en el único responsable de la felicidad o la desdicha familiar. El problema es que cuando un niño crece con ese sentido de culpa es probable que termine convirtiéndose en un adulto dependiente de la aprobación de los demás, que no es capaz de tomar sus propias decisiones porque le aterran las consecuencias.

 

5. Condicionar el amor

 

La familia no solo contribuye a satisfacer las necesidades de los niños, sino que también es una fuente de seguridad y afecto. De hecho, constituye un pilar fundamental para el equilibrio emocional de los niños, sobre todo durante los primeros años de vida. Por eso, cuando privamos a un pequeño del cariño o condicionamos el amor a determinados comportamientos o logros, estamos transmitiéndole la idea de que no es digno de ser amado. Obviamente, si el niño crece pensando en que no merece cariño y respeto de los demás, será una persona insegura y retraída, lo cual se revelará en sus relaciones personales.